Por: Iván Mejía Álvarez

Un fiasco...

Ahora dicen que quieren cambiar el formato de la próxima Copa América e invitar otros países de la Concacaf para hacer un torneo más grande.

Eso dicen los allegados a Grondona, Leoz, Texeira, al club de ‘bandis’ de la Confederación. Eso dicen ellos y de inmediato surgen los aplausos del club de lamesuelas que rodea a los directivos. Es decir los ‘prepagos’ y los que se llenan los bolsillos con las migajas que dejan en el camino los dirigentes, llámense televisiones, sponsors o lo que sea.

Como si traer más pobreza fuese la solución a un torneo que acaba de vivir una de sus peores ediciones. Porque, a no decirse mentiras, la Copa América de Argentina fue un dechado de incongruencias dirigenciales, de mala organización, de peor fútbol y una oda al aburrimiento por cuenta de equipos que sólo pensaron en defenderse y nunca fueron capaces de desdoblar el chip y dar un poco de fútbol.

Invitar a Honduras, Guatemala, Trinidad y Tobago, Canadá, Estados Unidos o Panamá no ayuda para nada a levantar un torneo que cayó a su peor nivel. Por el contrario, para lo único que servirá esa fabulosa idea de los ‘popes’ de la dirigencia es para que llegue más billete y se vean peores partidos y peor fútbol.

Suramérica tiene que aprender cosas elementales, como tener buenas canchas, la de La Plata era infame; respetar los horarios de inicio de los partidos y los segundos tiempos, siempre cuatro y cinco minutos tarde; escenarios limpios, era insoportable el desorden previo, cumplir el reglamento y aplicar las normas a quienes lo violen; la trifulca de Paraguay y Venezuela no dejó un solo sancionado. Suramérica alguna vez copiará la Champions o la Euro, donde todo funciona perfecto.

Y en la parte futbolística es poco lo que se puede agregar. Ha sido un torneo descafeinado, sin chispa, con pocos arrebatos individuales dignos de mencionar, con un ánimo resultadista sin importar ni el cómo, ni el por qué, que deja el fútbol mal parado. La sensación global es que la Copa América 2011 se pareció mucho a la Eurocopa que alguna vez ganó Grecia con el peor campeón que se recuerde. Defenderse bien es una cosa, amontonarse y darle de punta a cualquier lado confiando sólo en la suerte de los palos y las manos de un arquero, es otra. De Argentina 2011 sólo queda la lúgubre sensación que los genios no pudieron volar, que los jugadores llegaron muy cansados por la durísima temporada europea, que los técnicos cada vez piensan menos en el aficionado y mucho más en su estómago. Para resumirlo clarito: ¡esto fue un fiasco y si te vi ya te olvidé!

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