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hace 4 horas
Por: Iván Mejía Álvarez

Un gato negro

Terminado Francia–Italia en Zúrich, el partido clave, el del irse o quedarse en la Euro 2008, al técnico Raymond Doménech le preguntaron en M6, un canal francés, en qué estaba pensando, cuál era su futuro. Doménech sin empacho dijo: “En este momento sólo pienso en casarme, en ser feliz y que Stella me acepte como su marido”.

La prensa gala le ha abierto un debate a las palabras del técnico y terminaron por considerar como una salida de tono y de forma la pedida de mano en público a la mujer con la que convive hace cinco años y tiene una niña de dos.

Que cosa más injusta, pienso yo, que a este señor por ser sincero y franco, por mostrar una faceta humana completamente diferente del resultado numérico, se le condene públicamente por frívolo y banal.

A Doménech, como técnico de fútbol habría que ponerlo en el paredón por muchas razones. Entre otras, por llevar en la nómina a un lesionado como Vieira; por cambiar tres veces de titular y escoger mal el sistema y los jugadores; por dejar a Trezeguet  y a Mexes fuera de los convocados; por seguir confiando en su “guardia pretoriana” con el lento Thuram a la cabeza; por  inventarse a un lateral errático y mediocre como Abidal en zaguero central para marcar al “fardo” Luca Toni, que le lleva 25 centímetros de diferencia.

Pero también habría que decir en defensa de Doménech que jamás había visto tanta mala suerte junta: se le lesiona el único gran jugador que tenía, Ribery; a los ocho minutos le expulsan a Abidal, quien comete penalti y se gana la roja en un lance normal y encima, Henry marca en su propia red. Un gato negro se cruzó en el camino de Raymond que tendría que haberlo previsto cuando el bus se varó a la entrada del estadio Letzigrund de Zúrich.

No, no es justo que a monsieur Doménech lo critiquen por pedirle en público la mano a la mujer con la que convive, quien le había dicho gracias a su lectura del tarot que no llevara a Trezeguet porque tenía malos signos astrales.

Lo que no se entiende es que un señor tan afecto a creer en las cartas no pensara en lo que le puede pasar en su vida sentimental si el día en que decide casarse, lo hace en público y después de ver un gato negro en su camino...

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