Por: Columnista invitado

Un gol estratégico del Mercosur

Debido a la ruptura del orden democrático en Paraguay, el Mercosur demostró a la región y al mundo su compromiso con la estabilidad política regional al expulsar a ese país del bloque.

A pesar de las controversias, nadie previó lo que vendría: el ingreso de Venezuela al Mercosur, aprobado por Argentina, Brasil y Uruguay en la Cumbre de Mendoza del 29 de junio de 2012. El martes, en la Cumbre del Mercado Común del Cono Sur, en Brasilia, se formalizará su entrada. El presidente Hugo Chávez ha reiterado “que el Mercosur es el motor de los países suramericanos y que la incorporación de Venezuela al bloque representa la abertura al infinito”.

El ingreso de Venezuela concede al bloque un mayor peso de poder. A pesar de las varias interpretaciones en el contexto doméstico, los observadores internacionales han avalado las elecciones venezolanas y su componente democrático. Con el ingreso de Venezuela, el PIB del Mercosur será de 3 trillones de dólares y se conformará un mercado consumidor de 274 millones de personas, provocará un nuevo equilibrio de poder al interior del bloque y cambiará la correlación de fuerzas del eje Brasilia-Buenos Aires, tan criticado por Paraguay y Uruguay.

En términos geopolíticos, la llegada de Venezuela representa la posibilidad de una mayor inserción de Brasil en los Andes y en el Caribe y el acceso de Venezuela al Atlántico Sur. De esa forma, el Mercosur se convierte en una integración estratégica, cuya identidad será amazónica, atlántica, caribeña y andina, además de que habrá una fuerte integración energética. Este hecho afectará a largo plazo los intereses de Estados Unidos en la región, pues impediría a Venezuela firmar un TLC con ese país y es factible que a partir de ahora el Mercosur blinde la posibilidad de cualquier intento de golpe. La entrada de Venezuela al Mercosur es tan importante para la inserción internacional de la región como el fin del ALCA en 2005 y la aparición del G-20 en 2003. El desafío será minimizar el fuerte componente ideológico de la diplomacia bolivariana, mediante la política exterior de razón de Estado que ha caracterizado a Itamaraty y que le ha dado un alto grado de legitimidad al Mercosur político. Entender que la Venezuela de Chávez es temporal y construir puentes para unir el sur al norte es avanzar hacia la construcción de un espacio político y económico.

Beatriz Miranda

 

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