Por: José Salgar

Un lento cambio de culturas

QUIENES SUFRIMOS EN LAS SEMAnas santas de hace 40 ó 50 años las espantosas carreteras para llegar a cualquier lugar turístico, advertimos mejor ese nuevo mundo que hoy moviliza a millones de personas con un mínimo de dificultades.

Un informe de la Policía de Carreteras dice que por la red que une a las principales ciudades y veraneaderos han circulado en estos días dos millones y medio de vehículos. Los accidentes graves han ocurrido en vías de zonas de alejadas y en abandono, como las del Chocó y Nariño.

Ha sido necesario medio siglo para la transformación cultural de los conductores acostumbrados a sobornar a los policías, a adelantarse en las curvas y a manejar embriagados y a grandes velocidades. Hoy se sabe que los radares funcionan de verdad y quien se pase de los 80 kilómetros por hora tiene que pagar una multa de más de doscientos mil pesos. Ese ha sido uno de los grandes secretos para aumentar la responsabilidad de los choferes. Por eso es absurdo que en el Congreso curse un proyecto de aumento de velocidad máxima a 120 kilómetros. Eso será posible cuando alcancemos el alto desarrollo de las potencias con redes de superautopistas.

Ha aumentado el grado de cultura y responsabilidad de los choferes de vehículos particulares, pero falta extenderlo a los conductores de buses chatarra y de taxis piratas. También es admirable el profesionalismo de la Policía de Carreteras, así como el aumento de la señalización y de controles como los conos rojos y los reductores de velocidad en zonas de peligro.

Coletilla: Un avance cultural que permite el regreso, sanos y tranquilos, a la tormentosa realidad de las crisis económicas y políticas.

 

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