Por: Cartas de los lectores

Un libro y la justicia

Me ha impresionado enormemente el libro escrito por mi entrañable amigo Enrique Gómez Hurtado, ¿Por qué lo mataron?, sobre el asesinato impune del aristócrata, héroe, mártir, estadista, político, qué se yo, Álvaro Gómez Hurtado.

Enrique, María Ángela, su mujer, con toda su cultura y gracia española, sus hijos Miguel y Enrique, en el libro y en el diario trajín, fieles a los designios de la sangre, le explican a la sociedad no sólo el título de la obra sino quiénes lo asesinaron.

La Fiscalía y la justicia ante la faz del país no podrán seguir callando: la obra es pieza clave para llamar ante ellas a los implicados a que expliquen las acusaciones que se les hace. La gente que quiere a los descendientes de Laureano Gómez y María Hurtado tenemos que cerrar filas para protegerlos y para exigir con todo lo que esté a nuestro alcance que los criminales asesinos tengan su castigo.

Enrique, por lo pronto, podrá decir con la conciencia del deber cumplido: “He escrito este libro con sangre y la sangre es espíritu”.

Andrés Javier Casas Sanz de Santamaría. Bogotá.

De extradiciones

La Audiencia Nacional de España resolvió enviar a Colombia en extradición al porno-director de cine español Pablo Lapiedra, por actos con menores de edad en el año 2007, en Medellín y Bello (Antioquia). En ambos países esta conducta está tipificada como delito. Lapiedra pagó a menores por alterar su edad y utilizarlos en el negocio de abuso y prostitución infantil. Ojalá sea cierto y no sea un escandalito mediático más, en algo tan grave como engañar, utilizar y comercializar niños, para fines tan oscuros e ilícitos. Falta la firma de José Luis Rodríguez Zapatero, pues los abogados de Lapiedra apelarán a la sentencia, aduciendo que los menores “sabían muy bien lo que hacían”.

Aún estamos esperando la extradición desde Israel del mercenario Jair Klein, entrenador de grupos paramilitares, a quien por lo visto jamás enviarán a nuestro país. Colombia, a cambio, obedece fielmente cuando piden un colombiano para juzgarlo en el país de siempre.

Helena Manrique R. Bogotá.

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