Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 58 mins
Por: José Salgar

Un mes entre periodismo y turismo

Si el siglo pasado fue el de la Revolución Industrial, el XXI está acelerado como el de la Revolución de las Comunicaciones. Están desapareciendo costumbres tan fuertes como el correo, el teléfono fijo, los tiquetes aéreos y las fronteras económicas y de lenguajes.

Están en plena transformación los periódicos y los intercambios por luz y sonido para acercar a los pueblos y defender los derechos a pensar, hablar y escribir sin limitación a edades o culturas.

Eso y mucho más lo comprobamos en un mes de viaje calmado por Europa, con dos objetivos: el profesional para asistir a reuniones de periodistas iberoamericanos y el turístico para recorrer en grupo familiar destinos poco conocidos como el sur de Italia y una isla enorme de belleza, historia   y paz, como es Sicilia.

Aparte de lo que se ha informado en esta columna sobre la convocatoria a periodistas de diez países en España por la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano, en  sedes como El País, de Madrid y la Casa de América, están otros acontecimientos que hoy son noticia: la visita del canciller Moratinos a Bogotá y la reunión en Madrid, el martes de esta semana, del rey de España, el presidente Rodríguez Zapatero, los ex presidentes de Colombia y Uruguay Belisario Betancur y Julio María Sanguinetti, y otras figuras internacionales de la economía y la cultura, para fortalecer las alianzas público-privadas que favorecen a la juventud de nuestros países, por medio de una política conjunta del gobierno español con la Fundación Carolina.

Los resultados de esta ofensiva de acercamiento se verán pronto con un mejor profesionalismo que responda a lo que el mundo está esperando de las nuevas formas de informar, opinar, orientar y educar masivamente.

En lo turístico finalizamos el viaje con un espectáculo que puede ser una de las maravillas del mundo actual: desde un hotel siciliano de siete pisos de piedra y jardines, pegado a las rocas y sin ascensor, una luna llena que ilumina todos los azules del mar Jónico y al fondo el volcán Etna que sigue activo y tiene una veta de lava de ocho kilómetros, que está bajo control, y en la noche ilumina con su fuego rojo parte de la hermosa Taormina y su reguero de reliquias históricas.

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COLETILLA.- El cálculo es que un viaje como éste, de trabajo y paseo, rejuvenece entre diez y veinte años.

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