Por: Columnista invitado EE

Un pacto por Colombia, un pacto por la educación

* María Victoria Angulo, ministra de educación 

En los últimos años, el sistema educativo colombiano ha experimentado mejoras que, sin embargo, resultan insuficientes frente a los retos del sector. Ejemplo de ello es que de cada 100 niños que ingresan al primer año de educación, solo 44 terminan la educación media y solo uno de cada tres bachilleres hace un tránsito inmediato a educación superior.

La línea estratégica Educación de calidad para un futuro con oportunidades para todos del Plan Nacional de Desarrollo propone siete objetivos y 26 metas con una inversión de $216 billones en el cuatrienio, cifra equivalente al 42% de las inversiones en equidad y al 20% del total de inversiones del plan. Con estos recursos buscamos ampliar las oportunidades de acceso en todos los niveles, mejorar la calidad y reducir brechas.

El plan define los mecanismos para avanzar en torno a un sistema educativo articulado que promueva tránsitos efectivos y trayectorias completas desde la educación inicial hasta la educación superior.

Nuestro compromiso con la educación inicial, bajo el liderazgo del ICBF y la Consejería para la Niñez y Adolescencia, es la atención integral a dos millones de niños y niñas, de ellos 500.000 son del grado transición. Se priorizará la jornada única en transición y se enriquecerá el aporte nutricional del Programa de Alimentación Escolar -PAE, se dispondrán ambientes escolares apropiados y se implementará el Sistema de Seguimiento al Desarrollo Integral de la Primera Infancia. 

De manera progresiva se adoptará en educación básica y media el concepto de atención integral de educación inicial para aumentar el acceso y permanencia, con estrategias de bienestar estudiantil y entornos escolares para la convivencia. Fortaleceremos el PAE, apostándole a la transparencia en contratación y a la calidad del servicio para 7 millones de niños a 2022. Mejoraremos el transporte escolar y los ambientes de aprendizaje con más de 12.000 aulas funcionales, terminadas y entregadas, con una política centrada en calidad y accesibilidad.  

Con 1,8 millones de estudiantes en jornada única en 2022 y el Programa Todos a Aprender desde preescolar hasta grado séptimo, garantizaremos un paso significativo por la escuela. La calidad como premisa integrará la inclusión, liderazgo transformador de directivos y docentes, más tiempo en la escuela para aprender y compartir, progreso de aprendizajes en matemáticas, lectoescritura, competencias socioemocionales y ciudadanas y transformación digital, entre otras. Lo anterior, en entornos escolares para la sana convivencia y el ejercicio ciudadano.

Para evaluar los avances en calidad se aplicarán a los estudiantes de grados 3º, 5º y 9º  pruebas rediseñadas, accesibles a población con discapacidad, que valorarán aprendizajes en competencias ciudadanas y socioemocionales, lectoescritura, ciencias naturales y sociales y producción textual.

En educación media trabajaremos por la construcción de proyectos de vida, desarrollo de competencias socioemocionales, incorporación de una orientación socio-ocupacional renovada para los estudiantes y, junto con el SENA, ofreceremos doble titulación a 650.000 jóvenes.

Educación rural como una política que promueva la educación inicial, dignifique a los docentes y renueve las estrategias pedagógicas flexibles. Con ello se reducirá la brecha en cobertura, pasando del 4,1% al 10% de colegios del sector rural con resultados superiores en pruebas Saber 11. Fortaleceremos el 50% de las residencias escolares e invertiremos en infraestructura y dotaciones para el acceso a ambientes dignos y de calidad.

Nuestros docentes y directivos docentes son los principales agentes de cambio. Consolidaremos la Escuela de Liderazgo que beneficiará a más de 10.000 directivos, incentivaremos el ingreso de bachilleres sobresalientes a la carrera docente, 126.000 docentes se formarán para mejorar sus prácticas y 8.000 participarán en posgrados. Se fortalecerán las Escuelas Normales Superiores y se priorizará el mérito en la provisión de vacantes.

Por último, resalto la agenda de impulso a la educación superior que prioriza el fortalecimiento de la educación pública consignada en el Plan, honrando los acuerdos con rectores, docentes y estudiantes. Avanzaremos gradualmente en gratuidad, 320.000 jóvenes en condiciones de vulnerabilidad iniciarán su trayectoria en educación superior y se reconocerá la excelencia académica de 16.000 estudiantes. Todos estos esfuerzos, de la mano del fortalecimiento del sistema de aseguramiento de calidad.

La definición de la política educativa de los próximos años, armonizada con las apuestas del Plan Decenal, continuará con la consolidación del Plan Sectorial. Invito a todos los actores del sector y a la ciudadanía a la construcción de un gran pacto por la educación. Estoy convencida de la necesidad de hacer equipo por la educación, de un diálogo ciudadano amplio y franco, como ha sido el talante de este gobierno, para viabilizar el logro de estos objetivos y contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa.

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