Por: Eduardo Sarmiento

Un paso atrás de la equidad

A pesar de las maniobras con los cálculos, las cifras son desastrosas, la pobreza llegó a 46%.

A mediados de la semana pasada el Gobierno reveló la información sobre la pobreza y la distribución del ingreso, que estaba en mora desde junio de 2006. A pesar de todas las pirotecnias aritméticas, las cifras son desastrosas. En 2008 la pobreza ascendió a 46% y el coeficiente de Gini de la distribución del ingreso a 0,59. La primera es una de las más altas de América Latina y la última se encuentra entre las tres peores del mundo.

El manejo y la interpretación de la información es lamentable y revelan falta de profesionalismo. Hace dos años las autoridades económicas hicieron un gran despliegue sobre la reducción de la pobreza entre 2002 y 2006. La validez del resultado la cuestionamos por provenir de un cambio de metodología y por serias inconsistencias con las cuentas nacionales. Al parecer, el cálculo para 2008, fundamentado en la misma metodología, arrojó números que fueron rechazados por el Gobierno y llevó a conformar la rimbombante comisión para revisarlos. En efecto, la comisión estima la pobreza con una nueva metodología para 2008, pero anula el dato de 2006 y valida el de 2002.

El procedimiento es irregular. Estamos ante el truco de variar las fechas de comparación de las cifras para lograr el resultado deseado.

No es necesario entrar en el debate de los malabarismos aritméticos para advertir el deterioro de la equidad a todos los niveles. Siempre es posible cambiar las metodologías y escoger los períodos de comparación para mejorar el desempeño de una administración a otra. Lo que no es fácil de modificar son las tendencias de un largo período ni los factores objetivos que la determinaron. La distribución del ingreso y la pobreza no son un problema de cifras entre las administraciones Pastrana y Uribe, sino de la estructura que se configuró durante las dos décadas de predominio del modelo del Consenso de Washington. En este sentido, la referencia válida de comparación de la información suministrada para 2008 es el año 1990, y el debate relevante sus causas estructurales.

La evolución de la pobreza dista de ser aceptable. En las últimas dos décadas la pobreza descendió de 52 a 46%. De allí se deduce que el ingreso de los pobres aumento 15%, cuando el ingreso promedio de la economía lo hizo por encima de 40%. Si bien el número de pobres disminuyó, lo cual es apenas natural en una economía en crecimiento, su ingreso aumentó tres veces menos que el promedio y mucho menos que el de los más ricos.

El comportamiento de la distribución del ingreso es simplemente catastrófico. Luego del monumental disparo del coeficiente de Gini en la década del 90, el comportamiento continúo en la década de 2000. Hoy en día, Colombia aparece entre los tres países con la peor distribución del ingreso del mundo.

Las causas del retroceso de la equidad pueden esclarecerse a la luz de los tres pilares centrales del modelo imperante. Primero, el banco central autónomo que le da prioridad a la inflación sobre cualquier otro objetivo; segundo, el motor del libre mercado y comercio; tercero, la política pública guiada por la eficiencia.

El banco central autónomo constituye un freno a la producción y al empleo. El libre mercado favorece a los agentes con mejores dotaciones iniciales, como los dueños del gran capital y las personas con mayor acceso a la educación, y la competencia internacional presiona los salarios por debajo de la productividad. Los dos pilares han conformado un perfil de crecimiento que cada vez genera menos empleo, reduce la participación del trabajo en el producto nacional y amplía las brechas salariales.

Por su parte, la estructura fiscal basada en los gravámenes al trabajo e impuestos indirectos es totalmente regresiva, y sólo el gasto público en educación primaria y secundaria, salud básica y nutrición llega efectivamente a los estratos pobres de la población. El 50% más pobre recibe un porcentaje del gasto público cercano a 50%. Así las cosas, la política pública replica la estructura inequitativa de la economía y, por eso mismo, es muy poco lo que puede hacer para modificarla.

La información oficial corresponde al primer semestre de 2008, cuando no se había presentado el golpe más fuerte de la recesión y la crisis. El deterioro se verá agravado en el presente año y en los siguientes. Aun así, no se vislumbra un debate serio sobre las causas de la pésima distribución y de la forma de remediarla. En su lugar, se volverá a designar una nueva comisión para que cambie las fechas de comparación y las metodologías, y concluya que las desigualdades de la sociedad colombiana mejoraron en unos pocos meses y van por el camino de corregirse.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Eduardo Sarmiento

Política distributiva

Acuerdo sobre la equidad

Reactivación práctica

Polarización y divergencias económicas

Cambio de metodología o de concepción