Por: Mario Fernando Prado

Un periodista suicida

Hay que tener muchos cojones para enfrentarse a una de las peores mafias de este país, la de la nueva política.

Y no sólo cojones. Además, gran dosis de temperamento suicida, porque esta mafia todo lo está resolviendo a bala. Y si no, a la prueba me remito: más de una docena de aspirantes a corporaciones han sido silenciados a punta de plomo y más de un periodista debe callarse, so pena de correr igual suerte.


No dejan entonces de ser temerarias las columnas que todos los viernes publica en El País, en las que pone a temblar a tirios y troyanos. Martillo, que es su nombre de batalla, no se arruga y por el contrario cada vez actúa con más vehemencia. Son temibles sus escritos en los que señala y sindica a gobernantes, parlamentarios, diputados y concejales con un dedo acusador implacable e insobornable.


Por esta razón —y por dirigir con acierto el área informativa de El País— es que ha recaído sobre sus hombros el destacado galardón de Periodista del Año otorgado por el jurado del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.


A todo cuanto se ha dicho de Diego Martínez hay que agregar que, lejos de despotismos y encumbramientos, quien se jacta de ser un reportero a mucho honor, es un hombre sencillo, de sanas costumbres y sobre todo de un contagioso sentido del humor que le aflora en las circunstancias más tensas y difíciles, seguramente por la sangre costeña que le viene por la línea paterna.


Carismático y mordaz, no le importa además burlarse de sí mismo como corresponde a quienes ríen y hacen reír sin caer en payasadas ni bufonadas.


Para este muchachón de 50 abriles, ostentar el reconocimiento de periodista del año —segunda vez en tres lustros que se le concede a un periodista de provincia— el reto es grande en su luchada trayectoria profesional. Aunque no le faltan acérrimos enemigos, muchos de ellos cómplices de quienes son sus señalados —ya leerán lo que le dirán los “comentaristas” de esta columna—, tampoco le faltan amigos que solidariamente reconocen en Diego Martínez Lloreda uno de los más avezados e importantes periodistas de este país, de fácil lágrima y abrazo estrecho.

 

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