Por: Iván Mejía Álvarez

Un plan B

En esa instancia, en los enfrentamientos directos, el que se equivoca muere.

Es la hora de los porteros, donde ellos hacen presencia y deciden los partidos. Dos fallos garrafales de Neco Martínez condenaron a Colombia. Un error de Claudio Bravo envió a los chilenos hacia la casa. En cambio, Muslera estuvo inmenso, sensacional, y metió con sus paradas a los uruguayos en la siguiente ronda y Justo Villar fue un figurón absoluto en la clasificación paraguaya ante Brasil, así como Vega hizo lo suyo en la victoria venezolana.

Los equipos que propusieron, que intentaron, que hicieron el fútbol, quedaron eliminados. Argentina tuvo todo para ganarlo, inclusive un hombre de más durante setenta minutos. Brasil jugó bastante bien y no pudo. Chile hizo lo mejor en el segundo tiempo y los postes se lo impidieron. Y Colombia en el trámite global fue más que Perú, tuvo 20 minutos en los que asomó Dayro y allí debió liquidar un partido muy equilibrado. Errar un tiro desde los doce pasos es imperdonable en una instancia final.

Algunos proponen hacer “tierra arrasada” con la selección. Otros intentan hacerle ver a la gente que todo va muy bien y que esta Copa América fue maravillosa. Ni lo uno ni lo otro. Queda la sensación de que se está construyendo un equipo alrededor de una manera de jugar, la elegida por quien fue contratado para eso mismo, para darle un sello y un estilo al colectivo, y que en algunos aspectos se ha mejorado mucho.

Sin embargo, a Hernán Darío Gómez hay que decirle algunas cosas bien claras. Es respetable que él no quiera jugar con un diez, bien sea por convicción futbolística o porque no encuentra ese jugador, pero debe tener obligatoriamente un plan B para cuando el partido se encarrile diferente a lo que tiene previsto. En 20 minutos frente a Perú se notó demasiado la ausencia de un jugador pensante, distribuidor, armador, inteligente, para subsanar el vértigo y las carencias de manejo. El fútbol no se puede hacer a cien por hora, por momentos es necesario hacer pausa, oxigenar el juego, tener la pelota, ser paciente en la elaboración hasta encontrar el espacio.

Gómez debe buscar ese jugador que en momentos determinados le permita cambiar totalmente la partitura, el derrotero de un partido, por lo menos intentarlo. Pretender hacerlo metiendo cinco delanteros atropellándose, estorbándose, fue una pérdida de papeles lamentable en un técnico experimentado como Gómez.

Mirar al banco y no encontrar soluciones para la falta de ideas de Guarín y Aguilar, para dosificar el vértigo de Dayro, Rodallega, Adrián, deja la sensación de una nómina desbalanceada y mal conformada.

Colombia sacará muchos puntos por fuera en las eliminatorias gracias al orden táctico. Pero esta selección, con este fútbol, con estas ideas de su técnico, sufrirá demasiado para ganar en la casa por falta de chispa y talento. Y a Brasil se va sumando de a tres puntos en casa… no lo olviden.

 

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