Por: Juan David Zuloaga D.

Un poema (que no es) de Federico García Lorca

Hay un disco hermoso, entrañable: Los gitanos cantan a García Lorca, se titula.

Lo componen canciones bellas y memorables; míticas ya algunas versiones, como el Verde de Manzanita, La leyenda del tiempo de Camarón de la Isla o Bodas de sangre de Pata Negra. No sólo se cantan sus poemas, sino extractos de sus obras teatrales, como la Casida de las palomas oscuras del Diván del Tamarit, el Romance de Thamar y Amnón o la propia La leyenda del tiempo de Así que pasen cinco años.

Pero hay una canción que, por no tener yo oída, me llamó particular atención. Se titula Oliva y naranja y la versión es de Diego Carrasco en la voz, Juan Manuel Cañizares en la guitarra y Dr. Kelly en las palmas. Y es esta canción, hermosa y memorable, la única del disco que no escribió el poeta granadino. Se trata de un poema que con motivo de la muerte del de Granada escribió uno que tenía yo por historiador y que, tras oír una y otra vez la canción y tras leer una y otra vez el poema, tengo yo por egregio, sutil y notable poeta: Salvador de Madariaga.

Renombrado por sus estudios historiográficos, novelista, miembro de número de la Real Academia de la Lengua Española, estuvo su sillón vacío durante luengos años por el exilio al que se vio condenado por causa de la dictadura. Y autor, ahora lo sabemos, de varios poemarios: entre ellos, Elegía en la muerte de Federico García Lorca.

El poema no es de García Lorca si nos atenemos a su autoría, pero si pensamos que lo inspiró cabalmente, si consideramos que la canción en absoluto desentona con las otras del disco, si en sus versos encontramos la frescura y el desparpajo de la poesía de García Lorca, y los arrayanes y los cipreses y la vega y la Andalucía que el de Granada cantara, entonces comprendemos que por compartir con el de Galicia un mismo universo poético, al menos en lo que se refiere al mentado poema, se ve que, si no lo escribió, lo hubiera podido escribir. Y seguro que, de haber podido, lo hubiera rubricado. Y si no es el autor material, puede decirse que es el autor espiritual, porque el sentido poema que se titula Elegía en la muerte de Federico García Lorca lo escribió Salvador de Madariaga con motivo de su muerte, y con inspiración de su vida.

“De aquel espíritu en flor, / Andalucía brotaba”, nos dice el de Galicia. “Se preña de melodías / El vientre de las guitarras. / A su voz, canta hasta el aire. / A su voz, baila hasta el agua”, jura el poeta de La Coruña; eso escribe, eso canta, y a mí me emociona y me asombra ver lo que puede la vida cuando le canta a la muerte.

 

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