Por: Adolfo Meisel Roca

Un proyecto para el Bicentenario

EN UN BALANCE REALIZADO A comienzos de año, el historiador Carlos Malamud realizó un análisis sobre las celebraciones de los bicentenarios de la Independencia en Hispanoamérica durante los años 2009 y 2010. Su conclusión fue que el balance es "bastante pobre, cuando no francamente negativo".

Los argumentos de Malamud para señalar que la celebración de nuestra independencia de España a comienzos del siglo XIX dejó mucho que desear son muy convincentes. Este historiador español de origen argentino ofrece seis razones para sustentar su conclusión: 1) un exceso de nacionalismo evitó que se acordara una agenda hispanoamericana o regional, 2) las enormes diferencias ideológicas entre los países hispanoamericanos dificultó la coordinación para ese fin, 3) la politización excesiva de las celebraciones en algunos países llevó en varios de ellos incluso a la falsificación de la historia, 4) la trivialización del bicentenario usándolo hasta de estrategia de ventas de todo tipo de artículos de consumo, 5) el escaso presupuesto invertido y 6) las constantes improvisaciones en el tema.

Malamud ilustró la escasa relevancia que le otorgamos  al Bicentenario con los resultados de la respuesta a la pregunta formulada en 2009 por Latinbarómetro en diferentes países de la región: ¿De qué país nos independizamos en 1810? Un escaso 43% supo responder. Donde menos personas acertaron fue en Colombia, sólo lo hizo un 35%.

Con buen criterio, Carlos Malamud opinó que el enorme desconocimiento sobre estos hechos históricos se debe sólo parcialmente a la lánguida celebración de nuestro bicentenario, pues considera que un factor adicional importante es el bajo nivel educativo que hay en los países hispanoamericanos. Nada es más cierto. Doscientos años después de la independencia de España, todavía hay en Colombia más de tres millones de personas mayores de 15 años  analfabetas. Más que danzas,  juegos pirotécnicos y discursos, propongo que la erradicación inmediata del analfabetismo en nuestro país se lleve a cabo como parte de las celebraciones de este Bicentenario.

Algunos pensarán que el analfabetismo no se ha erradicado en Colombia porque los costos que implica son muy altos. No lo creo. Más bien, ha sido por  falta de interés por parte de los que orientan las políticas sociales y educativas, así como de los ciudadanos que gozamos del inmenso privilegio de tener una buena educación. Para ilustrarlo haremos un cálculo sencillo sobre el costo de eliminar el analfabetismo. El Ministerio de Educación ha estimado que para alfabetizar una persona se requieren alrededor de $200.000. Para este efecto cuenta con un programa flexible que se ha implementado ya en varias ciudades, como Cartagena, durante la actual administración. Por lo tanto, para la alfabetización de los cerca de tres millones de analfabetas que hay actualmente habría que invertir un total de $600.000 millones. Es decir, que se necesitaría menos del 1% de los recursos de regalías que recibirán las regiones colombianas entre 2012 y 2021.

En 2021 celebraremos el bicentenario del momento cuando los últimos soldados de España se rindieron en Cartagena y abandonaron nuestro territorio. Si no se erradica antes de esa fecha el analfabetismo en el país, será por culpa de todos nosotros.

 

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