Un puente entre dos orillas

Pregunté por tomates. Ya me iba a marchar y no esperaba mucho más de aquella tarde, pero la respuesta con que me encontré lo trastocó todo:

“En mi casa tengo lechugas”. De esta manera tan poco inocente un brasileño de país, ingeniero agrónomo de carrera, me cambió el rumbo de mi conversación para que habláramos de lo único que él quería hablar: de África.

La torpeza fue mía, como a veces pasa. Me acerqué a él para hablar de alimentos ecológicos, y no caí en la cuenta de que había más gente, otro tema sacado a discusión. Ellos estaban hablando del Estrecho de Gibraltar, preguntándose si existían muchos lugares en el mundo en que, a tan poca distancia, hubiera una brecha social tan vergonzosa.

Fue por eso por lo que terminamos hablando de puentes. Primero, lo hicimos como arquitectos que, aun sin tener la menor idea de arquitectura, sí sabíamos en cambio que se habían tendido en el mundo puentes mucho más largos, más largos que los catorce o quince kilómetros que mide el Estrecho. Después, lo hicimos con la clarividencia de los poetas, es decir, descubriendo que un puente entre Europa y África sería algo más que un abrazo entre dos orillas, mucho más que un beso o una puerta, algo que tiene que ver con el tiempo y la época en que estamos, con la revelación del ahora, con estar todos en todos los sitios, con todos los presentes.

rafaelbarberogarcia.blogspot.com

 Rafael Barbero García. Bogotá.

Caída naval

En la edición del domingo 8 de agosto, en la sección Alto Turmequé, este periódico hizo referencia, a través de una foto, a la caída que sufrió el Sr. almirante ex comandante de la Armada Nacional Guillermo Barrera Infante, en la ceremonia de relevo de la cúpula militar.

Cuando uno presencia una nota como la publicada por ustedes, la pregunta que surge es: ¿cuál era la intención de publicar esta foto? ¿acaso tenía algún fin poner en evidencia una situación incómoda de una persona que merece respeto y admiración? ¿por qué no colocaron la foto de la imposición de la medalla que se ganó el Sr. almirante Barrera  y que fue impuesta por el mismo presidente Uribe y los altos mandos?

Estamos cansados de un periodismo sesgado y mal intencionado. No me parece ético y menos gracioso hacer este tipo de notas periodísticas. Espero que el director de El Espectador exija respeto por las personas y tenga criterio para evaluar a sus periodistas y los oriente hacia una profesionalización del periodismo que tanta falta le hace al país.

 Mariángela Fernández. Bogotá.

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