Por: Columnista invitado

Un regalo inoportuno

Luis Gonzalo Morales, secretario de Salud de Bogotá, anunció, el 15 de marzo pasado, que cederá el Hospital Materno Infantil al Instituto Nacional de Cancerología y trasladará sus funciones a uno de los tres edificios hospitalarios nuevos que construirá en el complejo San Juan de Dios.

Por María Eugenia Martínez *

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Esta decisión pareciera motivada en un prejuicio según el cual es preferible y cuesta menos construir nuevo que restaurar edificaciones antiguas. Este ha sido el caballo de batalla utilizado por muchos para abandonar el patrimonio cultural; múltiples demoliciones se han justificado en los mayores costos del reforzamiento estructural, en teoría, frente al coste de un edificio nuevo muchas veces de mala calidad arquitectónica.

El Materno inició su construcción en 1914, como Hospicio de Bogotá, y fue adecuado en 1922 como Pabellón de la Maternidad del Hospital San Juan de Dios. Ni siquiera en el inclemente cierre de 1999 se atrevieron a clausurarlo y hoy se encuentra en funcionamiento. Aunque la apertura de la carrera décima lo aisló del conjunto, en el medio siglo pasado inexorablemente la historia lo une al emblemático hospital. El Plan Especial de Manejo y Protección –PEMP–, aprobado en diciembre de 2015, le determina la categoría de conservación integral, referida a edificaciones de valor excepcional.

Nos encontramos en una época en la cual la reutilización de los recursos resulta fundamental como sociedad debido a forzosas necesidades de la sostenibilidad ambiental y a una inexcusable responsabilidad cultural. Nuestro tiempo no puede producir el alzhéimer urbano al permitir que se desvanezcan mojones paradigmáticos del desarrollo de la ciudad. Si estamos para construir y no deconstruir y somos visionarios constantes de la ciudad, ¿qué es aquello que mueve al médico Morales a descartar un proyecto de restauración y reforzamiento para 8.569 metros cuadros, que es el área del viejo inmueble, debidamente aprobado por el gobierno central? ¿Por qué no se aprovechan los avances en la estructuración de la licitación de obra, estimados en 80%?

Al secretario de Salud le gustan los argumentos del dinero más que los de la cultura. Así, la restauración del Materno cuesta 23.414.430.233 y su reforzamiento 1.969.576.217, mientras que los tres edificios nuevos que el secretario Morales piensa construir tienen un valor de 91.460.107.200. Se podría decir, entonces, que el precio de recuperación del Materno es similar al de su reemplazo, pero los avances en el edificio patrimonial se traducen en ahorro en tiempo y plata. ¿Por qué Luis Gonzalo Morales no destina el caudal que tiene asignado al traslado del Materno, más bien, a la restauración del centenario edificio? ¿Cuáles son los estudios de soporte y a quién beneficia el inoportuno regalo del Materno a la Nación?

* Supervisora PEMP San Juan de Dios.

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