Por: Hernán Peláez Restrepo

Un tiro y una copa

Cuando Nacional firmó el contrato de trabajo con el técnico Juan Carlos Osorio, seguramente fijó unas metas: ganar títulos, y a fe que lo consiguió y de paso ratificó que en el presente sólo se recuerdan los campeonatos ganados y de paso los técnicos como Osorio garantizan su futuro.

Esta vez, gracias a un bien cobrado tiro libre por Valencia, ganó la Copa Colombia y compró el tiquete para la siguiente Copa Sudamericana. Así que en el próximo año, en cada semestre tendrá competencias internacionales, tanto en la Libertadores como en la Sudamericana.

Curiosamente, cuando Osorio envió —a los 33 minutos— el primer mensaje, el papelito, ante la desorientación del equipo, sobrevino el golazo de Valencia, porque de tiro libre también se consiguen puntos.

Ahora bien, indudablemente Sherman Cárdenas, quien tiene un pasaje estelar en su juego y creatividad, no solamente es el conductor del equipos, sino es quien hace la pausa y efectúa pase-gol. Y de sobremesa, en el juego final, estrelló en el vertical una buen opción. Desde la salida de Macnelly Torres, Cárdenas se apropió de la oportunidad y se vistió de líder en el juego de su equipo.

Millos, que comenzó con un nutrido grupo de volantes, fue archivando esa decisión y metió a Wason, Asprilla y Otálvaro, en busca de alguna oportunidad, que la tuvo, aunque la más clara la salvó Neco Martínez en soberbia demostración de reacción. Su colega, Delgado, cumplió también buen papel, pero el gol de Valencia, les alcanzó a los verdes para la celebración. Ambos equipos pusieron entrega, condición reconocida hoy en día, y por allá en el final, ya asegurado el asunto, los de Nacional quisieron entretenerse con el balón, apoyados por su público, lo que bien podría considerarse una licencia otorgada por el pensamiento de Osorio, pues no había riesgo.

A Nacional lo espera gran trajín para 2014, aunque Osorio se fijó metas y salió airoso en su gestión. Además, por los puntos en la reclasificación ganados a punta de juego práctico, no vistoso, es el mejor equipo del momento. Guste o no su manera de jugar, los resultados son contundentes y sólo resta admitir que quizás eso logre contagiar a otros equipos, para intentar subir el nivel de juego del campeonato.

Al árbitro Machado le fue bien. Para nosotros, le fue mal con la Dimayor, porque no cumplió con la cuota de tarjetas amarillas y mucho menos las rojas. Otros, como Buitrago, se hicieron en este fin de semana merecedores a una carta de agradecimiento.

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