Por: Laura Rojas Aponte

Un tour delirante se estrena en la red

¿Han visto Black Mirror? Es esa serie de Netflix que habla de un mundo del futuro donde hay tecnologías asombrosas como celulares para ranquear gente, abejas conectadas a internet o, incluso, mundos paralelos donde las personas entran a videojuegos. ¿Sí?, ¿no? Bueno, es posible que sepan que en los episodios de Black Mirror las cosas casi siempre salen mal.

Se siente como si los libretistas de Netflix fueran pitonisas y no contadores de ficción. Los episodios suelen causar un: “eso sí podría pasar” o un “eso ya está pasando”. Ahí me parece importante resaltar que lo brillante de Black Mirror es el comportamiento de las personas.

En los episodios —igual que en nuestra vida— son las personas las que determinan cómo se usa la tecnología. Son el egoísmo, la desidia, la ambición de poder y otros sentimientos similares los que llevan a la tragedia. Se ha dicho que en Black Mirror la tecnología nos vuelve una sociedad horrible, pero yo creo que es al revés: la sociedad hace de la tecnología una herramienta para dañar. Somos nosotros quienes la diseñamos, construimos y decidimos cómo usarla.

Traigo la serie de Netflix a la conversación para hablar de otra serie sobre tecnología, pero esta es colombiana: Tour Delirio. Historias de salsa y vigilancia en América Latina. Una serie animada que se basa en la misma idea: es la gente, no la herramienta. Miren el trailer ↓↓↓

En Tour Delirio una chica resulta en una rifa de una emisora, alguna base de datos entregó su teléfono en Radio Verbena y ella termina siendo la afortunada acreedora de cuatro entradas para irse de fiesta en una chiva rumbera. Ella invita a un combo de amigas y durante la fiesta, tomando shots de colores radiantes, se ponen a hablar.

Son chismes de amigas, pero se comentan situaciones curiosas que involucran cámaras de vigilancia, mapas computarizados, espionaje de pareja, etc. No se siente como un regaño, ni tampoco como algo nuevo. Más bien es como una amistad caleña que pone a reflexionar.

Por ejemplo, la chiva se mueve a punta de salsa. Así que cada episodio se llama como una canción: aparece Este loco que te mira, de Marc Anthony, o Yo te seguiré, de Frankie Dante. Al cabo de un rato esas canciones que eran de romance, o al menos de hombres tratando de ser románticos, se empiezan a sentir como letras de control. ¿Cómo así que “Donde quiera que tú vayas yo te seguiré. Donde quiera que te escondas yo te buscaré”?

El Tour Delirio muestra a personajes actuando como personas y ver eso en una pantalla hace que nos miremos a nosotros mismos. Aunque son distintas, esta serie me recordó a Black Mirror porque en vez de criticar los avances tecnológicos a palo seco, reconoce que nuestra sociedad tiene defectos terribles que irremediablemente se reflejan en nuestro uso de la tecnología. Debemos cambiar nosotros.

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