Por: Cartas de los lectores

Una carta a Queiroz y el centenario de Alejo Durán

Carta a Queiroz

Bienvenido como entrenador de nuestra selección Colombia de fútbol. El desafío es grande, superar los logros de Pékerman es un buen reto.

“Su principal objetivo en la vida es desarrollar a los jóvenes, inspirarlos y asegurarse de que se conviertan en buenos seres humanos”.

Parecen ser un punto a favor su calidez, experiencia, edad y bajo perfil, fenotipos de su antecesor que muchos colombianos valoramos. Sus pergaminos ilusionan; no obstante, profesor Queiroz, le cuento que llega a un país dividido y polarizado a morir y el fútbol y su selección son un botón de ello.

Con excepciones, va a encontrar en el periodismo deportivo egos alborotados donde la sindéresis y el juicio no van a brillar y entonces, como su predecesor, alejarse del mundanal ruido de los medios puede ser lo más aconsejable para que, a su manera, acometa su proyecto de consolidar nuestra selección en el ámbito internacional.

Finalmente, esperamos que su contratación sea ajena a intereses personales de nuestros dirigentes.

¡Bem-vindo a Colombia!

Hernán Salazar Hurtado, Armenia

¡Este pedazo de acordeón!

En 1950 el nombre de Alejandro Durán era completamente desconocido en el ámbito musical vallenato, mientras que ya mucho se sabía de Guillermo Buitrago, Abel Antonio Villa, José María Peñaranda, Luis Enrique Martínez, Bovea y sus Vallenatos, etc. Tanto fue así que en el rótulo de la primera grabación de su autoría, el merengue Entusiasmo a las mujeres, decía Trío Erazo con Alejandro Durán, pues Julio Erazo gozaba de gran reconocimiento.

Con el tiempo Durán se fue perfilando como uno de los mejores exponentes de la música vallenata. Sus composiciones La candela viva, La cachucha bacana, Cero treinta y nueve y las dedicadas a sus amores: Evangelina, Fidelina, etc. lo lanzaron al estrellato. Ya tenía una identidad propia con sus graciosas interjecciones de “oa” (por agua) y “apa” (por güepa), siempre que terminaba una frase.

Su gran consagración la obtuvo en 1968, cuando participó en Valledupar y fue coronado como primer Rey Vallenato por la interpretación de su puya Pedazo de acordeón, tema escogido y grabado por la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

Lo anterior, para celebrar el centenario de Alejo Durán, nacido el 9 de febrero de 1919 en El Paso, por entonces departamento de Magdalena Grande, hoy municipio del departamento de Cesar.

José Portaccio Fontalvo

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