Por: Cartas de los lectores

Una carta y una fe de erratas

Sobre la visita de Rafael Correa a la Universidad Nacional

Aunque valoro mucho el esfuerzo del rector Mantilla por resumir los puntos esenciales de la visita de Correa a nuestra alma mater, difiero irremediablemente con una parte de su descripción. Como cualquier auditorio grande, el León de Greiff está divido en partes alta, media y baja; en esa ocasión, muchos puestos de la parte baja estaban reservados para profesores y otras personalidades, mientras que el resto de localidades estaban ocupadas principalmente por estudiantes. Cuando Correa dijo que “muchas veces somos los campeones mundiales de un democratismo intrascendente (…) debe haber cogobierno, escuchar las necesidades estudiantiles, a los trabajadores, pero las decisiones académicas las deben tomar los académicos”, la reacción del auditorio definitivamente no fue la de aplaudir la intervención (como afirma Mantilla en su última columna); tal cosa es imprecisa, por decir lo menos, pues la parte baja efectivamente aplaudió a más no poder, pero el resto del auditorio se quedó prácticamente mudo, lo que produjo un ambiente sui generis que jamás olvidaré mientras tenga uso de razón. ¿Por qué este detalle es tan importante? Sucede que en la U. N. estamos inmersos en un agudo conflicto sobre la manera de ejercer el cogobierno estudiantil; muchos exigen la elección de los altos cargos por voto popular (principalmente importantísimos sectores del estudiantado), mientras que otros están de acuerdo con el uso de cuerpos colegiados para tal fin (principalmente profesores, aunque yo también concuerdo con este punto de vista). La reticencia de aquellos que no aplaudieron simboliza perfectamente la terrible polarización al respecto, considerando que la ovación a Correa fue apabullante durante todo el resto del evento. No estoy afirmando que Mantilla se haya equivocado de mala fe necesariamente, pues él estaba en la parte baja y probablemente no tuvo un panorama tan completo como el que tuve yo al estar arriba, pero en ningún caso se puede ocultar el sol con un dedo.

Fe de erratas

En el artículo “El expediente Reficar en la Contraloría” publicado ayer se afirmó de manera errónea que la Contraloría debe definir en las próximas semanas si hay méritos suficientes para condenar o absolver. Lo que habrá de definir la Contraloría es si encuentra méritos para abrir una investigación formal a alguno de quienes apenas han sido llamados a rendir versión libre en el proceso.

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