Una civilización ecológica: sesgo por la esperanza

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La Universidad de los Andes, que ocupa en Colombia el primer lugar entre las universidades privadas, inauguró el pasado 21 de enero una cátedra abierta titulada “Nuestro futuro”. En un país en donde el acceso a la educación universitaria—esa que nos permite entender “el universo”— ha sido restringido, es de enorme importancia tener un amplio debate nacional promovido por los privilegiados académicos y científicos.

La educación crea conciencia y la conciencia debe generar el cambio que sabemos urgente y perentorio. Pensando en estas líneas, el rector Alejandro Gaviria, como parte de un programa del Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina y el Caribe (CODS), abrió la primera sesión que se plantea los “Retos y Soluciones a la Crisis Climática”.

El tema es apasionante pues de lo que pensemos y hagamos al respecto depende en mucho el destino de la especie humana, y de los miles de especies con las que compartimos el prodigio de un planeta vivo. Enfrentados al desafío, cada uno de nosotros está construyendo su propia actitud ante el asunto: los hay pesimistas derrotados que prefieren no salir de su “zona de confort” o rebeldes que prefieren el activismo a riesgo de ser clasificados como terroristas; los que ven en los cambios individuales una manera de mejorar la situación y otros que creen que solamente un cambio colectivo puede aportar soluciones a la encrucijada que nos concierne a todos.

En el caso concreto de esta primera cátedra, Alejandro Gaviria, con una aproximación cauta y abierta, declara su postura, y nos dice que asume un “optimismo axiomático”, es decir que puede no estar plenamente basado en la evidencia sino más bien sustentado en un compromiso ético, porque sin optimismo nada cambiaría. Interesante para las ciencias académicas, que tendrán que echar mano de la complejidad y profundidad de lo que somos, no siempre mesurable en datos, gráficas y estadísticas empíricas.

Las conferencias, tanto la inaugural del rector, como la más “científica” de su primer invitado, el académico Cristián Samper, iluminan lo que podemos pensar y hacer desde Colombia. Se discuten de manera bastante franca y respetuosa las herramientas del conocimiento y las ideas, la capacidad de transformarnos, los cambios en los patrones de pensamiento, los espacios en donde reside la esperanza, el papel de la agricultura, la ganadería y los combustibles fósiles en los enredos del crecimiento económico de un sistema globalizado que debemos repensar rápidamente.

Y desde luego, en el transcurso de la cátedra, se cuestionan si las decisiones individuales, por ejemplo, dejar de comer carne o tomar duchas cortas, tienen incidencia; o si la visión antropocéntrica como opuesta a la visión biocéntrica, requiere un revolcón de paradigmas. Al final de la charla de Samper, se despliega también un tema que todos hemos cavilado alguna vez: el papel de la China en el balance climático del mundo. Samper, que ha dado vueltas y quien fuera el primer director del instituto Humboldt nos informa que el próximo plan de desarrollo de la China se titula “La civilización ecológica”, y nos deja así pensando en que quizá no todo está perdido.

Los lectores seguramente tendrán sus opiniones. Pero vale la pena seguirle el curso a este programa accesible de los Andes. En la web encontrarán la manera de asistir virtualmente o de manera presencial a las siguientes siete charlas de conferencistas colombianos que han reflexionado, desde el terruño, sobre el tópico de la última conferencia de la serie semanal, el 10 de marzo, que se denominará con un sesgo de esperanza imprescindible: “nuestro futuro”.

 

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