Dos cartas de los lectores

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Galileo y la Tierra redonda

En la sección Internacional del jueves 25 de junio de 2020, que trató el negacionismo, se referencia el rechazo de sectores de la Iglesia hacia las “ideas sobre la circunferencia de la Tierra” de Galileo Galilei. Idea errónea e inocentemente difundida esta de que Galileo basó sus investigaciones en demostrar la esfericidad del planeta (cosa que seguramente ya se sabía, pues Magallanes había completado su expedición en 1522), cuando en realidad se ganó enemigos por defender a Copérnico y la teoría heliocéntrica; problemas si bien no excluyentes, sí muy distintos.

Sebastián Laguna.

¿Cadena perpetua o garantía perpetua de derechos?

El Congreso aprobó la prisión perpetua, mal llamada cadena perpetua, para sancionar a violadores y asesinos de menores de 14 años.

Luego vendrá la ley reglamentaria. Sabemos que las leyes per se no solucionan ningún conflicto social, así como la fórmula de un medicamento no sana la enfermedad. Lo dijo de manera clara el gran Jorge Eliécer Gaitán el 21 de julio de 1946. Recordemos sus palabras:

“Se habló en forma simplemente legalista de la igualdad de los hombres ante la ley, como si la ley fuera una fórmula taumatúrgica que pudiera pasar por encima de los valores económicos, de las causas étnicas, de los hechos funcionales, de las causas de la alimentación y de la cultura que hacen la desigualdad de los hombres aun cuando las leyes formulaban la igualdad que resultaba un solo mito metafísico”.

Mutatis mutandis, es lo que se pretende con la cadena perpetua. Populismo, porque los valores económicos y lo demás seguirán igual o peor, en contra de la garantía de los derechos de niñas y niños.

Volvamos a la sanación de enfermedades. Lo primero es prevenir, como lo hacemos con el coronavirus. Los médicos ordenan exámenes y prescriben la enfermedad y el tratamiento. Ordenan la medicina y recomiendan dieta especial, suspender actividades o hábitos que dañan, ejercicio y otros cuidados.

Entonces lo primero es educar con calidad, instruir, dar herramientas para que las causas del delito se minimicen. Combatir realmente, no por solo decreto, las condiciones de pobreza. Dar educación de calidad. Prevenir a los progenitores para que cuiden a sus hijos, instruir a los niños y niñas. Que las autoridades que protegen a la familia cesen de actuar como victimarios.

Lo que necesitamos NO SON CADENAS PERPETUAS, sino garantías perpetuas de derechos de niños y niñas. Mientras subsista la pobreza, la inequidad, la falta de educación de calidad, la falta de vivienda digna y la cultura machista, los delitos contra la familia seguirán en crecimiento.

Carlos Fradique-Méndez Sr.

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