Por: Cartas de los lectores

Una declaración, un futbolista la reconciliación

Leí con mucha preocupación las declaraciones de la concejala de Bogotá María Clara Neme en El Espectador celebrando la no contracción del jugador Braulio Nóbrega por parte de Millonarios.

Entiendo que ella, como mujer y como representante popular, lucha por la igualdad y la protección especial de los derechos de la mujer. No tengo duda de que las mujeres que llegan a los cargos populares tienen que luchar por acabar con la discriminación y la violencia de género.

Sin embargo, sus declaraciones me parecen discriminatorias y lo que más me preocupa es que muestran al país que no estamos preparados para un proceso de paz, porque somos incapaces de perdonar y olvidar. Aclaro que el perdón, el olvido y la reconciliación no significan la impunidad ni la celebración de los delitos.

Si el señor Nóbrega ya fue condenado por los delitos que cometió, y cumplió su pena, ¿por qué tenemos que continuar castigándolo?, ¿por qué le cerramos la puerta para una nueva oportunidad personal y laboral? Porque continuamos con una guerra social. Juzgar a este jugador por los delitos que ha cometido en su vida no le corresponde a la concejala. Celebrar la exclusión de una persona de la vida no tiene ninguna justificación. Le pregunto a la concejala: si el proceso de paz funciona, y esperamos que así sea, ¿cómo va a hacer para compartir un espacio de trabajo con un excombatiente? ¿Cómo va a comer en un restaurante donde tenga sentado al lado a un ex comandante guerrillero? ¿Cómo pide la paz, si no puede aportar a ella perdonando y generando una reconciliación?

Como una figura pública que actúa en representación del pueblo colombiano, debería estar en la capacidad de dar el ejemplo no sólo a sus electores, sino a todo el país. Y actuaciones como estas, aunque parecen alejadas de nuestra realidad social, crean la conciencia de la discriminación y la represión en nuestro pueblo. Es claro que podemos firmar todos los acuerdos de paz y treguas que existan; sin embargo, nunca encontraremos la paz si no aprendemos a perdonar a los demás, si no nos reconciliamos con quienes ya cumplieron con sus condenas. Si no ponemos un granito de arena, la paz no será más que un bonito discurso.


Valentina Manrique Gómez.

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