Por: Felipe Zuleta Lleras

Una desalentadora encuesta

Publicó la encuestadora Gallup su encuesta bimensual. Ya hemos oído de ella, pero quiero destacar unos datos que me ayudarán a escribir sobre la crisis del país. Cuando se pregunta sobre la imagen de las Farc, los partidos, el sistema judicial y el Congreso, los resultados son:

Farc. Favorable 17 %, desfavorable pasó de 84 % al 79 %.

Congreso. Favorable 15 %, desfavorable 82 %.

Sistema judicial. Favorable 15 %, desfavorable 84 %.

Partidos políticos. Favorable 8 %, desfavorable 89 %.

Estas cifras ponen rotundamente de manifiesto que los colombianos, al menos los encuestados, están mamados, defraudados y abatidos con todo lo que tiene que ver con el Congreso, los partidos y los jueces.

Acepto que me he vuelto cansón y que en reiteradas columnas he dicho lo mismo. Pero es que entre más hablo con la gente, más me convenzo de que las cosas no van por buen camino, o al menos eso es lo que sentimos. Y ese pesimismo generalizado es malo, porque genera apatía en las elecciones, ayuda a la desaceleración económica y, por supuesto, aun cuando usted no lo crea, aumenta la corrupción.

Explico brevemente esto último. Cuando un empleado público siente que todo se está yendo para el carajo y que las cosas no van a mejorar, aprovecha para enriquecerse bajo la siguiente reflexión: si el país se va a joder, pues yo al menos aseguro mi futuro económico y me robo una plata. Saben que corren el riesgo de que los agarren, pero prefieren jugársela porque, de ser así, aceptan cargos, devuelven unos pesos y en cinco años salen a disfrutar sus fortunas a donde les da la gana.

La corrupción es un factor que va de la mano con el estado de los países. Entre más jodido y descompuesto el país, mayor corrupción. La prueba de esto son los índices de corrupción en el mundo, según Transparencia Internacional: Somalia, Sudán del Sur, Corea del Norte, Siria, Libia, Yemen, entre otros.

Colombia en el ranquin de Transparencia aparece en el puesto 90 en los índices de corrupción. Y no me explico por qué, pues según ha dicho el contralor, se han robado, al menos de lo que se sabe, $50 billones, es decir, fácilmente diez reformas tributarias.

No nos llamemos a equívocos: toda esta robadera se verá reflejada en las próximas elecciones.

Me atrevo a apostar que la abstención será histórica y, tal como los colombianos estamos percibiendo las cosas —según la encuesta—, me temo que millones de ciudadanos no quieren saber nada de los políticos y los partidos, porque están o estamos convencidos de que en las opciones que tenemos no hay nada nuevo, es todo de lo mismo.

Eso tal vez explica que sean ahora las Farc las que estén mejorando su imagen. Quienes dicen con tanta certeza que las Farc nunca llegarán al poder, deberían repensar el tema, pues las cosas pasan. Lo mismo se decía de Petro cuando salió del M-19 y ahí llegó a la Alcaldía de Bogotá y podría llegar a la Presidencia. Si el Sr. Petro llegó, puede llegar Timochenko.

Notícula. Por vacaciones del autor esta columna no aparecerá por dos semanas.

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