Por: Mauricio Botero Caicedo

Una estupenda idea, pero…

EL MINISTRO DE HACIENDA, ÓSCAR Iván Zuluaga, ha hecho una propuesta importante que no ha tenido, sorprendentemente, mayor eco ni en el Gobierno ni en la opinión pública. La propuesta del ministro Zuluaga es vender un paquete importante de acciones de Ecopetrol para financiar el enorme rezago en infraestructura vial que atraviesa el país.

Antes de entrar a comentar sobre dicha propuesta puede ser pertinente señalar que con ella el Ministro reconoce implícitamente que el atraso en infraestructura vial de Colombia es abismal y que se desaprovecharon los años de bonanza para lograr, en condiciones favorables, una financiación a largo plazo de los proyectos que requiere el país con urgencia. El sector de la infraestructura vial es posiblemente el mayor lunar de este Gobierno: la inmensa mayoría de las vías que se han adelantado —según un reciente estudio de la Universidad de los Andes— han sido con criterios políticos y no técnicos. Para los autores de dicho estudio sólo el 17% de la obras de infraestructura vial correspondió a obras consideradas fundamentales por el mismo Gobierno y por los gremios del sector. Dicho de otra forma, el 83% de las vías y obras complementarias fue adelantada con fines políticos, ya sea para satisfacer el apetito de los caciques regionales o para comprar votos. El mismo Gobierno, a través del Departamento Nacional de Planeación, ha calificado la infraestructura del transporte como deficiente, al no alcanzar niveles del 20% de ejecución.

Pero antes de autorizar al Gobierno a vender el 10% de Ecopetrol y con dichos recursos crear un fondo, es indispensable que se cumplan una serie de requisitos: antes que nada, estos recursos no pueden ser manejados por el Ministerio de Transporte, que durante siete largos años lo único que ha demostrado —aparte de ser una entidad totalmente politizada— es una manifiesta incapacidad para solucionar los problemas de infraestructura vial. En segundo lugar, estos recursos tienen que aterrizar es en una fiducia independiente del Gobierno con la finalidad de que no exista ninguna posibilidad de que a alguien le dé por desviar estos fondos hacía fines distintos de los que se destinen. Adicionalmente, es necesario que los procesos de licitación sean bastante más transparentes que los actuales. Hoy en día pareciera que la infraestructura vial está reservada a un puñado de favoritos, que cuantas más pleitos, demandas y controversias tienen con la Nación, mayor puntaje les asigna el Ministerio de Transporte.

El meollo de la propuesta del ministro Zuluaga es simple: ¿tiene para la sociedad un mayor beneficio tener un 10% adicional de una empresa (por rentable que sea esta empresa), o sería mucho más rentable económica y socialmente darle un empujón definitivo a la infraestructura vial del país? Hoy en día los economistas cuentan con las herramientas para hacer ese tipo de evaluaciones de costo beneficio y no albergo la menor duda de que el Departamento Nacional de Planeación está en capacidad de hacer un estudio serio y de dar una respuesta concreta. Personalmente creo que para la sociedad en su conjunto es mucho más rentable darle, con las salvaguardias arriba mencionadas, un empuje definitivo a la lastimosa infraestructura vial que nos toca padecer a los colombianos.

~~~

Apostilla: Winston Churchill, el más importante estadista del siglo XX, afirmaba: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, la prédica de la envidia, y la distribución en forma igualitaria de la miseria”. Churchill nunca conoció a Chávez ni a Correa ni a Ortega ni a Evo. De haberlos conocido hubiera agregado que el socialismo es también el imán que atrae a los psicópatas, a los dementes y a los ingenieros sociales, por analfabetas que sean.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Mauricio Botero Caicedo