Por: Ernesto Yamhure

Una mirada a las familias

DICE EL ARTÍCULO 42 DE LA CONSTItución que la familia “es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla”. También dice que “el Estado y la sociedad garantizan la protección integral de la familia”.

Pues bien, esa segunda partecita de lo anteriormente citado no se cumple a cabalidad, según algunas cifras que maneja el senador y codirector del partido de la U Ricardo Arias, quien es el autor de una iniciativa que pretende la creación del Ministerio de la Familia.

Dicen quienes conocen el fondo del asunto, que en el país existen más de 10 entidades, todas éstas desperdigadas, encargadas de ejecutar las políticas públicas que en materia de familia son delineadas por el Gobierno.

 Al crearse este ministerio, estas instituciones se agruparían bajo una misma sombrilla, lo cual arrojaría unos resultados que pueden resumirse en cuatro puntos. Primero, habría una coordinación que hoy es casi inexistente en materia de programas a favor de los núcleos familiares; segundo, el ICBF adquiriría un peso político más fuerte del que tiene ahora; tercero, la nación ahorraría importantes recursos, pues en la actualidad son muchos los procesos que las diferentes entidades desarrollan de manera individual y que al ser agrupadas bajo la égida del Ministerio de la Familia, observarán una optimización presupuestal. Finalmente, se reducirá la burocracia, pues la fusión de 10 entidades en una sola trae consigo una reestructuración de funciones que, de hacerse con la seriedad del caso, traerá como resultado una importante reestructuración de la planta de personal.

 Las cifras sobre la situación real de las familias colombinas son espeluznantes.

 Cada hora dos niños son abusados sexualmente, delito que merece ser castigado con penas ejemplarizantes. Por eso, cuesta entender que el Ministro del Interior, un técnico en cosas de manzanilla, politiquería y repartijas burocráticas, haya anunciado que el Gobierno no apoyará el valeroso referendo que pretende incorporar penas de perpetuidad para los responsables de este tipo de crímenes.

Quienes crean que en materia de familia el país no está en mora de una política seria y consistente, deberían sentir vergüenza cuando registramos que más de un millón de niños entre los 15 y los 18 años son analfabetas; el 12% de los mayores de 12 años tienen que trabajar para ayudar a sostener a sus familias; 2’500.000 de hogares colombianos habitan en viviendas indignas, o que más del 10% de los niños colombianos tienen que abandonar la escuela porque sus padres no tienen como sufragar el transporte.

Algunos dirán que todo eso es cierto, pero que los diferentes ejemplos citados son del resorte de otros ministerios: Ambiente y Vivienda, Educación o Protección Social, lo cual es cierto. Esta iniciativa pretende, precisamente, armonizar todas esas políticas, coordinarlas y hacerlas más eficientes.

Al menos, vale la pena darle una miradita al tema, reflexionarlo y discutirlo, porque el asunto no es de poda monta. La sociedad española, por ejemplo, está afrontando un debate profundo sobre el papel de las familias a través de una campaña publicitaria impactante y en la que presenta cómo, en algunos casos,  la sociedad es más sensible frente a la protección de cierta especie de mariposas que  cuando de hacerlo respecto de la vida de un bebé que puede ser asesinado dentro del vientre de su madre se trata.

 

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