Por: Alvaro Forero Tascón

Una visita inoportuna

La visita de John McCain le conviene a él, no a Colombia, porque con ella McCain busca hacerles daño a Barack Obama y al Partido Demócrata, introduciendo al país en la controversia presidencial norteamericana.

La visita busca relanzar la estrategia del presidente Bush, cuando precipitó la presentación del TLC para aprobación del Congreso norteamericano, a sabiendas de que los demócratas no podían aprobarlo en ese momento por razones electorales.

Bush y McCain buscan sacarle provecho político al tema colombiano, utilizándolo para ilustrar las dos mayores debilidades de los demócratas el secuestro de ese partido a manos de los sindicatos que rechazan el libre comercio, y su debilidad para enfrentar los retos de seguridad internacional, en este caso dejando solo a Uribe frente a Hugo Chávez y las Farc.

Porque ambos temas se han convertido en el talón de Aquiles de los demócratas para captar el voto independiente, que va a decidir la elección presidencial, y frente al cual John McCain es un candidato atractivo por su moderación en temas internos. Bush y McCain saben que los demócratas no pueden desmarcarse del tema, porque primero dependían del gran poder de los sindicatos en primarias de estados como Pennsylvania, y ahora Obama necesita seducir a la base de apoyo de Clinton los sectores obreros blancos.

El “éxito” del viaje de McCain depende de qué tanto golpee a Obama. Si lo logra, habrá golpeado también los intereses de Colombia, que no están adscritos al Partido Republicano como ingenuamente creyó el presidente Uribe antes de que los demócratas le recordaran, a las malas, que el Plan Colombia nació en una administración demócrata y depende del consenso bipartidista.

Permitir la visita de McCain no es una apuesta audaz por su candidatura. Su apoyo al Plan Colombia está garantizado si gana las elecciones. Sí es, en cambio, una imprudencia, porque le permite a McCain continuar derrumbando el consenso bipartidista frente a Colombia. Olvida el presidente Uribe que los vientos soplan duramente en contra de los republicanos están perdiendo una guerra impopular, la economía está en barrena, llevan el peso de un presidente muy impopular, y las encuestas indican sed de cambio y una afinidad históricamente alta hacia el partido demócrata.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Alvaro Forero Tascón

Crisis de confianza

¡Equidad, la bandera de Duque!

Sí se podía

Pacto político contra la xenofobia