Crisis en Bolivia: ¿Qué sigue tras la renuncia de Evo Morales?

hace 41 mins
Por: José Manuel Restrepo

Urgencia de la innovación y productividad

Hace ya un año Ricardo Hausmann, destacado economista venezolano del Banco Interamericano de Desarrollo y profesor de la Universidad de Harvard, publicó un artículo en el que desafiaba la creencia según la cual la única clave del crecimiento inclusivo era la educación.

Demostraba cómo entre 1960 y el año 2010 el tiempo de la fuerza laboral en la educación se triplicó (de 2,8 a 8,3 años) y, sin embargo, la riqueza se aumentó sólo en un 167 %, incluso además a pesar de que las tecnologías eran 50 años más avanzadas. La conclusión a la que llega Hausmann, en particular por el caso de América Latina, es que además de la educación es indispensable identificar otras fuentes que incrementen la productividad de la fuerza laboral y que de ninguna manera se puede depender exclusivamente de la educación.

A algo similar y para el caso colombiano llega como conclusión el estudio del BID, cuando intenta preguntarse cómo llegar a ser un país de altos ingresos. Entre los retos que se plantea, uno de los tres más importantes está en elevar la productividad de los factores de la producción. Lo preocupante del caso es que entre 1960 y el 2011 sólo una tercera parte del crecimiento del ingreso per cápita anual dependió de dicho factor, cuando en países similares al nuestro ya casi un 50 % del crecimiento responde a la productividad. El resto de las explicaciones del crecimiento de dicho ingreso reside en el aumento de los factores de la producción (más población y más capital), crecimiento que no es sostenible en el largo plazo o por baja capacidad fiscal o por el menor crecimiento de la población. De persistir lo anterior, inevitablemente el país no tendrá posibilidades importantes para crecer en el mediano y largo plazo.

Se hace entonces necesario reflexionar sobre cómo aumentar la productividad, más allá de creer que eso sólo será posible con más educación. Un camino a seguir es incrementar la innovación con más recursos, más financiamiento para el sector productivo emprendedor y creativo y mejoramientos significativos en infraestructura de transporte, vías, puertos y aeropuertos. Sin embargo, aumentar la inversión en innovación supone una verdadera apuesta. En el año 2014 el país destinó un 0,46 % del PIB a ciencia, tecnología e innovación, cifra que es muy inferior al 2,36 % de los países de la OCDE e incluso al de países vecinos como Brasil (1,21 %) o Chile.

La realidad, sin embargo, es que dichos niveles de inversión superiores no son exclusivamente responsabilidad del sector público, sino que se hace necesario un esfuerzo superior también por parte del sector privado. En los países desarrollados entre un 60 y un 65 % de la inversión en innovación depende del sector privado, porcentaje que en Colombia no supera el 30 %.

Por eso bien vale la pena destacar el esfuerzo que se está desarrollando en Bogotá bajo el título “Innpacto por la innovación”, en el que empresarios, emprendedores, gremios, cámaras de comercio, entidades públicas y privadas, y universidades, vienen trabajando para por lo menos duplicar la inversión en innovación, ciencia y tecnología en la ciudad, pasando del 1 al 1,9 % del PIB de la ciudad y, además, para lograr una especialización inteligente y productiva de la región.

América Latina sigue estancada en materia de innovación, prueba de lo cual son los pobres datos de solicitud de patentes en la región (en 2015 en Colombia se solicitaron 86 patentes, mientras que otros países presentaron datos dramáticamente superiores: EE. UU., 57.385; Corea del Sur, 14.626; Israel, 1.698; México, 320; Brasil, 547, y Chile, 167) y el bajo nivel de su crecimiento que se volvió a dar a partir del año 2013, luego de una racha de tendencia creciente en las solicitudes hasta dicho año.

Sin apostarle a la innovación, por más esfuerzos que hagamos en materia educativa, seremos ineficaces en generar nuevas fuentes de crecimiento del país y, por ende, las posibilidades de sostener una alta tasa de crecimiento del país a largo plazo serán francamente muy bajas. Construyamos un esfuerzo colectivo de sector público, privado y academia para incrementar la inversión efectiva en la innovación y caminar en la dirección de más resultados en ciencia, tecnología e innovación.

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