Por: César Ferrari

Urgencias citadinas: congestión

Los bogotanos, habitantes de una ciudad de grandes contrastes, distancias físicas y sociales significativas, de más de ocho millones de habitantes, comentan con frecuencia lo que consideran son las principales dificultades de su ciudad: congestión, contaminación, informalidad e inseguridad. No siempre en el mismo orden ni con la misma prioridad: depende de sus ingresos, su localización y sus intereses.

La congestión vehicular, realmente abrumadora en toda la ciudad, es tal vez la que más molestias genera entre los bogotanos. Recorrer diez kilómetros desde o hacia cualquier parte de la ciudad puede fácilmente tomar una hora, dependiendo del modo de transporte, la hora y la dirección.

Esa dificultad se traduce en una insatisfacción con el transporte público que es la más pronunciada entre los ciudadanos de las principales ciudades latinoamericanas. Según un reciente estudio de la CAF sobre “Crecimiento urbano y acceso a oportunidades - un desafío para América Latina” (Bogotá, agosto 2017), entre los pobladores de las grandes ciudades latinoamericanas, los bogotanos son los que más se quejan sobre su transporte urbano (38,2 por ciento).

Los bogotanos son también los que más demoran en transportarse: el promedio emplea más de una hora para llegar a su trabajo, mientras que en Ciudad de México se pueden tardar entre 40 y 45 minutos en promedio, dependiendo de la hora, y en Buenos Aires se tardan más o menos media hora en promedio, ¡por distancia más largas!

No es que Bogotá sea muy extendida. Según el Observatorio de Movilidad Urbana de la CAF (https://www.caf.com/es/temas/o/observatorio-de-movilidad-urbana/), Bogotá tiene una extensión de 469 kilómetros cuadrados, Santiago 662, Lima 799, San Pablo 2209, México 2609 y Buenos Aires, la más extendida, tiene 3883 kilómetros cuadrados. Lo que sucede es que esas ciudades tienen un sistema de transporte rápido y masivo y Bogotá es una de las pocas ciudades importantes en el mundo que no cuenta con un metro.

Tampoco la congestión se explica porque Bogotá tenga muchos automóviles. De hecho, es una de las ciudades latinoamericanas grandes que tiene menos automóviles con relación a su población. A diciembre de 2014 San Pablo tenía 300,5 automóviles por cada 1.000 habitantes; Buenos Aires, 252,6; Santiago, 252,5; México, 199,4 y Bogotá, 190,7.  

En realidad, Bogotá es la ciudad capital en Latinoamérica, y probablemente en el mundo, que cuenta con menos infraestructura vial; solo después de Caracas, que experimenta una peor congestión. Según el observatorio de la CAF, a diciembre de 2014 Buenos Aires tenía 28,5 kilómetros de vías por cada 10.000 habitantes; Santiago, 27,2; San Pablo, 18,2; Ciudad de México, 16; Lima, 13,9 y Bogotá, 9,8; Caracas tenía 7,5. El promedio latinoamericano era de 19,5 kilómetros. En Estados Unidos la densidad de vías en las 50 principales áreas metropolitanas varía entre 51 y 71 kilómetros por 10.000 habitantes.   

Más aún, incomprensiblemente, pareciera que las autoridades bogotanas hicieran todo lo posible por reducir las vías de circulación, como por ejemplo bloquear el acceso a La Calera o construir ciclovías por toda la ciudad a costa de reducir el espacio de circulación de los vehículos.  De hecho, según el mismo estudio, Bogotá es la ciudad capital latinoamericana que cuenta con un mayor porcentaje de vías con prioridad para bicicletas, 4,5 por ciento, mientras que en Buenos Aires es 0,3 por ciento; en Santiago, 2 por ciento; en México, 0,3 por ciento; en Lima, 1,2 por ciento, aunque muy por debajo de Brasilia con 8,8 por ciento (aunque con el doble de vías por 10.000 habitantes).     

Mejor dicho, la complicada congestión vehicular bogotana no debería sorprender a nadie: ¡no hay literalmente por donde circular!... y no parece hacerse algo al respecto.

* Ph.D. Profesor, Pontifica Universidad Javeriana, Departamento de Economía.

 

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