Uribe: de hombres fuertes, caudillos y nuevos partidos

Noticias destacadas de Opinión

De las experiencias de Rafael Núñez, Rafael Reyes, Gaitán, Rojas Pinilla y Galán no quedaron “terceros partidos”.

La incógnita de si existirá el Centro Democrático al final de esta tercera década del siglo XXI, cuando Álvaro Uribe no estará en la arena política, sería más o menos irrelevante si tuviéramos un sistema de partidos estructurado y funcional.

Pero al menos desde 2014 no es claro cuáles son los partidos que garantizan la gestión de la estabilidad y el cambio en Colombia. El multipartidismo desestructurado que tenemos ha impedido las reformas necesarias para impulsar el crecimiento y el bienestar.

Entonces, no es de poca monta la cuestión de la permanencia histórica de un partido cuya explicación está asociada a tres periodos de gobierno (2002-2006-2010, 2018-2022) y al hito del plebiscito de 2016, y que ha parecido destinado a suplir el rol de eje del sistema, descuidado por los partidos Liberal y Conservador.

Si se mira la historia, no sería extraño que el CD desapareciera o se volviera marginal. El “Partido Nacional”, de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, con la impronta de semejantes personalidades, sin embargo fue pasajero.

El general conservador Rafael Reyes (1904-1909), un “hombre fuerte” más que caudillo, no promovió un nuevo partido, sino una coalición en contra, la “Unión Republicana”, de “liberales y conservadores moderados”, que aunque eligió al presidente Carlos E. Restrepo (1910-1914), no perduró más allá de una década.

Jorge Eliécer Gaitán intentó por pocos años la Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria, UNIR, hasta que lo nombraron alcalde de Bogotá en 1936 por el Partido Liberal, con el que fue ministro del Trabajo (de López Pumarejo) y ministro de Educación (de Eduardo Santos).

El golpista Rojas Pinilla (1953-1957), hacia la mitad de su estancia en el poder creó el partido “Movimiento de Acción Popular”, siete años antes de la Alianza Nacional Popular, Anapo, que duró varias décadas con más penas que glorias.

Si bien no fue hombre fuerte ni caudillo, sino un intelectual hijo de expresidente metido a la política, hay que recordar que Alfonso López Michelsen tuvo gran éxito electoral en 1960 y 1962 con el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, que se acabó en el gobierno de Lleras Restrepo.

Luis Carlos Galán creó el Nuevo Liberalismo a comienzos de los 80 y lo clausuró cuando regresó al Partido Liberal a finales de ese decenio. Al igual que Gaitán, en el momento de su magnicidio, 1989, era el más probable siguiente presidente de la República por el Partido Liberal.

Álvaro Uribe Vélez tiene de hombre fuerte, tiene de caudillo, tiene un partido político de su creación y la tiene muy difícil para superar los referentes históricos. Ninguno de estos enfrentó tal grado de pugnacidad sobre su persona. Núñez hizo lo que quiso. Reyes se autoexilió en Europa. El juicio a Rojas Pinilla fue político en el Congreso de la República.

Pero, sobre todo, Uribe enfrenta una época totalmente distinta, donde la formación de la opinión pública no es controlada por los medios tradicionales. Una época que, si bien combina varias, “la simultaneidad de lo no simultáneo”, le exige ser bisagra entre el pasado y el futuro, una transición para la cual solo él sabe si está preparado.

@DanielMeraV

Comparte en redes: