Por: Luis Carvajal Basto

¿Uribe líder de los verdes?

La puja entre Mockus y Peñalosa por el control del Partido Verde o la candidatura a la Alcaldía de Bogotá, se empieza a parecer a la del Polo antes de los retiros de Garzón y Petro. ¿Estaremos en un periodo en que cada dirigente quiere tener su propio Partido?

El recientemente fundado Partido Verde afronta su segunda gran prueba luego de subir como palma y caer como coco en las presidenciales, cual ola. Se atribuye a la influencia del ex Presidente Uribe y a su apoyo a la Alcaldía de Peñalosa su actual confrontación interna.

Para el análisis, es lamentable que en la balanza solo se puedan poner  los que se revelan como intereses personales. Pero es la historia de los Verdes, un Partido  que basado en la imagen de  figuras públicas provenientes de diferentes latitudes, ha querido hacer un nicho en la opinión de las grandes ciudades con relativo éxito. No ha tenido una propuesta ideológica o política que permita su diferenciación y, si es que lo tiene, no se conoce un discurso ambiental que lo ponga a tono con las corrientes verdes Europeas. Su historia es la experiencia personal de sus protagonistas cuyas apariciones públicas, por estos días, no se refieren a una plataforma contra los efectos del cambio climático,  a las inundaciones que nos afectan, si no a sus controversias internas en vísperas de elecciones.

Así que nadie debería sorprenderse si resulta que las ambiciones personales terminan acabando con un partido cuyo mayor patrimonio han sido precisamente  ellas. Si de principios  tratara el asunto, resultaría difícil comprender como han podido coincidir y convivir el pragmatismo, a veces privatizador a ultranza, de Peñalosa con la trayectoria sindicalista e izquierdista de Garzón y los dos con el simbolismo Mockusiano.”Si Mockus quiere ser candidato, que hable” expresó uno de sus voceros.

Que las “nuevas” manifestaciones políticas, como los Verdes o el Polo, acaben por reproducir los problemas y vicios que criticaron en los Partidos tradicionales, tampoco debería  extrañarnos: sus integrantes no son arcángeles sino dirigentes  ya curtidos en la arena pública de nuestro país. La misma en que se mueven todos los políticos.

Pero no por ello puede dejar de registrarse como un hecho negativo  que no se consoliden  nuevas  formas de expresión política cuando no han sido suficientes, para muchos, los partidos históricos. La demostración de egos  que están dando los verdes se parece a otras que hemos observado en el pasado.

Parecerían tener razón quienes consideran que en una sociedad mediática no son importantes partidos ni programas sino la imagen de los candidatos, lo cual convierte a la política en un asunto unipersonal. Las reformas políticas encaminadas a establecer responsabilidad institucional no son suficientes para contrarrestar el transfuguismo, que en el fondo es una forma de engañar al elector.

Los defectos que encuentra hoy el ex Alcalde Mockus a la candidatura Peñalosa, es decir  su Uribismo, debieron ser observados en el pasado cuando se ofreció a cuidarle los tres huevitos en las presidenciales. Así que no parece el sapo del Uribismo de los Verdes el que a Mockus le cuesta  tragarse sino el de su propio ego, el cual parece de mayor tamaño. Porque si se retira de ese partido,  sin que el Presidente Santos se pronuncie  por candidato alguno y luego de escuchar las declaraciones de  Garzón y Fajardo, estaríamos a un paso de que sucediera lo increíble hace apenas pocos meses: el Ex presidente Uribe ejerciendo la jefatura del debate del candidato Verde. Quien lo creyera.

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