Por: Jorge Gómez Pinilla

Uribe no es ningún hazmerreír

El impacto que produjo en Álvaro Uribe Vélez el anuncio de que en el curso de los próximos seis meses se firmará un acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC fue tan demoledor, que de la burla se puede pasar fácilmente a desarrollar un sentimiento de genuina compasión.

Algo ocurre en él que parecería rebasar los límites de la cordura, y eso debe tener en aprietos a la plana mayor de su partido (Óscar Iván, Rangel, Paloma, José Obdulio…), que deben estar pensando ‘trágame tierra’ pero nada pueden hacer, porque donde manda caudillo no interviene segundón, y segundones son todos en el Centro Democrático, menos Uribe.

En el curso de las 48 horas siguientes al anuncio de una fecha para la paz acompañado de la foto de Santos y alias Timochenko dándose la mano, Uribe envió al menos 96 mensajes de Twitter que fueron vistos por sus cuatro millones de seguidores (yo no, porque me tiene bloqueado), los cuales dieron pie a que Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, reportara al Washington Post que “está tuiteando una tormenta. Simplemente no se detiene (…) es implacable”. (Ver artículo). Y ese mismo periódico al día siguiente lo comparó con el sujeto que suele interrumpir un espectáculo gritando desde las gradas, y agregó que “está librando una guerra individual contra el proceso de paz con las FARC”. (Donde ‘individual’ significa que ni su propio partido lo apoya).

Pero ahí no para la vergüenza –para el país, inclusive-, porque a continuación el Huffington Post reparó en un fotomontaje que Uribe reprodujo en su cuenta de Twitter como si fuera real: una portada del Daily News en español, edición que no existe. Y dijo que “un expresidente acaba de hacer el ridículo con una portada falsa”.

Hizo el ridículo, sí, ante propios y extraños, pero tal vez no se ha contemplado que semejante ‘oso’ pudiera ser intencional, o sea calculado. Ahí Uribe no le habla al ilustrado que enarca sus cejas en señal de asombro ante tan burdo montaje, sino a la plebe inculta y abyecta, esa que asume como verdad eterna todo lo que sale de la boca o del Twitter de su líder, y cualquier cosa que se diga en su contra obedece a que es víctima de persecuciones, pero no importa porque él es “un guerrero y el modelo de hombre heroico a seguir”, como le escuché decir a un taxista bajando del aeropuerto Palonegro. (A quien preferí no llevarle la contraria, por supuesto…)

Por esos mismos días circuló otro fotomontaje, esta vez de la supuesta cuenta ‘oficial’ de Juan Manuel Santos donde se lee que “Hoy le quiero pedir a Timochenco (sic) perdón por todos los guerrilleros muertos en combate, los Colombianos pidamos perdón”. Y el mensaje aparece retuiteado por Gustavo Petro (Ver trino). No vamos a decir que esta segunda ‘pieza de campaña’ haya sido craneada también por Uribe, pero se ajusta a los cánones de la propaganda negra que ciertas agencias de inteligencia secreta suelen elaborar y distribuir con perverso propósito, algo en lo cual el exmandatario es un verdadero genio. (En lo de la propaganda, quiero decir).

Cualquier persona medianamente informada se burla con desdén de esos dos fotomontajes, pero no comprende que ambos cumplieron el objetivo político buscado, pues todo ignorante ‘adorador’ del caudillo que los vio se enteró de que un periódico norteamericano se lamentaba porque Santos les regaló la patria a las FARC, y no contento con eso el Presidente le pidió perdón al más grande guerrillero que hay en Colombia, y como si fuera poco les ordenó a los colombianos hacer lo mismo…

¿Les parece poquita cosa lo que se inventó Uribe para manchar la imagen del presidente que por fin fue capaz de ponerle el ‘cascabel al gato’ de los eternos saboteadores de la paz? Que los periodistas digan que se convirtió en hazmerreír de los medios internacionales, eso le resbala como el agua sobre las alas de un pato. Bastarán unos días para que los editores de los grandes medios nacionales se olviden del burdo montaje y vuelvan solícitos a reproducir cuanta barrabasada se le ocurra espetar de su boca mentirosa, aunque asombrosamente calculadora.

Así las cosas, de aquí al 23 de marzo venidero algo nuevo se ingeniará para convencernos que de hazmerreír no tiene nada, porque todo lo planea, elabora y emite con frío cálculo. E iremos descubriendo, además, que esas aparentes burradas sin anestesia son para que nos quede claro que ni a él ni a quienes le acompañan desde la penumbra les van a hacer tragar tan fácil el sapo de la paz y la reconciliación entre los colombianos.

¿Un hazmerreír? No señores. Un hazmellorar.

DE REMATE: A lo que más le teme Uribe es a la Comisión de la Verdad, aprobada en el ciclo 37 de la Mesa de Diálogo de La Habana y definida como “Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición”. Ese esclarecimiento de la verdad puede servir por ejemplo para saber de qué tan alto llegaron las órdenes en torno a los ‘falsos positivos’, algo que involucró a todas las brigadas del Ejército, incluso a las que estaban en zonas sin presencia guerrillera. Las ejecuciones extrajudiciales son delitos de lesa humanidad, no amnistiables ni excarcelables. Si Jesucristo decía que “la verdad te hará libre”, en este caso ocurriría lo contrario: “la verdad te hará preso”.

@Jorgomezpinilla

http://jorgegomezpinilla.blogspot.com.co/

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Uribe no es ningún hazmerreír

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