Uribe perrateado

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Por primera vez en la historia reciente de Colombia, cinco jueces de la Sala de Instrucción de la Corte suprema de Justicia, por unanimidad, dictaron medida de aseguramiento a un expresidente de la República. Dado que actualmente se le adelanta un proceso, acusado de manipulación de testigos y fraude procesal, y porque su poderío político y económico le facilita influencias en muchas instancias del Estado, los magistrados consideraron que la detención preventiva, como lo aconseja la Ley, es la medida necesaria para contrarrestar posibles acciones que obstruyen la justicia y garantiza la transparencia en el proceso. Actualmente el reo cumple prisión domiciliaria en su finca El Ubérrimo, cuya extensión es de 1500 hectáreas, más grande que Mónaco, que El Vaticano.

El tipo tiene un historial de inculpaciones por presuntos delitos tan exagerado que puede ser récord Guinness. En La Haya, en el CIDDH, hay expedientes penales que lo implican; aparece en lista roja de la DEA; aquí en Colombia, en todas las instancias de control hay demandas y procesos que lo implican; la Corte suprema de Justicia tuvo que destinar un recinto con varios computadores y una pared de anaqueles para los folios, videos, audios, fotografías y demás elementos probatorios de su acervo sumarial. También la Fiscalía archiva inculpaciones en su contra aportadas por víctimas de sus presuntos delitos y por decenas de periodistas de varios países que investigan su prontuario.

Para enfrentar tamaño embate judicial lo defiende un pool de abogados, que digo, un ejército de litigantes, duchos penalistas tan comprometidos con su causa que se portan cual secuaces, compinches incondicionales dispuestos al fraude, al soborno y si es preciso a inmolarse con tal de salvaguardar la integridad judicial del patrón. Cabalmente lo han librado de todo acecho punitivo, los procesos en su contra prescriben, se archivan, desaparecen o se desvirtúan. Por esto en el imaginario popular se le cree intocable por la justicia como el Guasón de las historietas y su séquito de copartidarios, por conspicuo patriota, porfían en que merece perenne inmunidad.

Ahora, los de la cúpula del partido Centro Democrático, indignados por la medida de aseguramiento impuesta al caudillo, entraron en catarsis de idolatría; con argumentos tendenciosos ponen en duda la ecuanimidad de los jueces, aducen que el veredicto es político y no jurídico, que los magistrados obedecen a un complot contra el líder por parte de la izquierda internacional, concretamente la venganza del fantasma ideológico que él enfrentó y llamó “Castrochavismo”. Tan vergonzante ha sido el pataleo que perratean al que consideran el arquetipo de patriota cotejando el actuar de la Corte, según ellos, adverso en su caso y en cambio permisivo con el guerrillero Santrich; más lo perratea uno de sus abogados, que considera dolosa la estrategia de los jueces, igual que Al Capone fue apresado por cargos menores, evasión de impuestos, para desde allí encauzar las inculpaciones (razonable temor porque si resulta culpable se deduce que sobornó testigos para ocultar su participación en la creación de grupos paramilitares y, por efecto dominó, se abrirán sumarios de crímenes en la finca Guacharacas, la matanza de El Aro, etc.)

Los abogados del reo, curtidos en lidiar con la Corte Suprema de Justicia, advierten que está vez el desenlace puede ser adverso, con tal riesgo, su pupilo, el presidente Iván Duque ha irrespetado la autonomía de poderes, emite publicidad a favor del inculpado lo que puede configurar un delito. Con aliados en los medios de comunicación, se emiten panegíricos y elogios al fulano disfrazados de documentales o entrevistas. Los principales partidarios del CD han convocado manifestaciones públicas en respaldo al ídolo, lánguidas por cierto, ya que el populacho uribista por alienación, con la emergencia sanitaria, está más ocupado en resolver la subsistencia y en evitar el contagio viral.

Las deschavetadas manifestaciones públicas del Uribismo han perrateado al personaje, al colmo que en las redes sociales son muchas las expresiones desconfiadas, hay quienes dicen que dió positivo al Covid-19 antes del presidio y que si se divulga ahora es como parte de la estrategia de mostrarse como víctima.

Esta es la oportunidad para que los magistrados responsables del caso nos enseñen a confiar en su probidad. Todos estamos esperanzados en que la justicia prevalecerá.

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