Por: Cecilia Orozco Tascón

Uribe y Granados: doble rasero, cínico rasero

La escandalosa revelación del periodista Daniel Coronell, en su columna de la revista Semana, sobre el nexo profesional que unió a la magistrada de la Corte Suprema en cuyo despacho se define la suerte judicial de Álvaro Uribe, con el abogado penalista que lidera la defensa del expresidente, obliga, mínimo, a una explicación pública de los dos personajes, no solo por cuanto togada y senador ejercen funciones con incidencia en la vida diaria de los ciudadanos, sino porque ambos representan el vértice de la pirámide del Estado: la una, en la cúpula de la Justicia, casi nada, a la que todos debemos someternos supuestamente en condiciones de igualdad; el otro, mediante el control del Legislativo y del Ejecutivo, tal como lo demuestra día por día y, ya, sin ningún recato (ver).

Pero ni el uno ni el otro parecen preocupados por el descubrimiento del columnista. La magistrada Cristina Lombana —asombrosamente militar activa y juez civil, al tiempo— no creyó relevante informarles a sus electores de la Corte Suprema que había trabajado en el bufete de Jaime Granados, el apoderado del procesado de mayor poder político que ha tenido el país, en años de años. Lombana calló en el momento de presentarse ante ellos y entregar su hoja de vida con esa omisión maliciosa. Tampoco lo hizo cuando, ya elegida y posesionada, llegó el caso a sus manos por presunto reparto imparcial. Que se sepa, ella no puso a consideración de sus colegas ni de la Sala Plena una solicitud de posible impedimento, así fuera como un gesto de cortesía social. Del lado Uribe, silencio sepulcral que contrasta con la bulla que hace ante los medios cuando teme la acción de los funcionarios judiciales a quienes amedrenta con recusaciones, rumores sobre su vida o testimonios inventados en las cárceles en donde, sin saberse cómo, siempre encuentra presos dispuestos a apoyar su causa destruyendo la honra de sus investigadores.

Recuerdo la rueda de prensa que convocó el procesado Uribe, en julio del año pasado (ver), cuando lo delataba el miedo a una orden de captura que él mismo y su círculo político se encargaron de difundir para sembrar, artificialmente, la impresión de que, en lugar de investigarlo en términos de ley, la Corte lo perseguía por razones políticas, su argumento predilecto de defensa. Citó a los periodistas a una de sus magníficas haciendas —como para intimidarlos más, fuera del temor que genera su presencia, con el entorno de poderío económico que lo rodea—. Estaba escoltado por algunos de sus abogados, la mayoría conocidos por sus malas mañas y peor fama. Entonces, su apoderado en este caso, Jaime Granados, se dirigió a los presentes para enfatizar, entre otras ideas, las siguientes:

“Esta mañana, a las ocho en punto, se radicó, en la Secretaría de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia un escrito de 47 páginas en donde se argumentan las razones por las cuales la defensa del señor expresidente Uribe Vélez recusa a la Sala de Instrucción número Dos (que lo procesa)… porque (entre otras razones)… conforme lo establece la jurisprudencia internacional y también la colombiana… los jueces no solo deben ser imparciales sino también tienen que dar garantías de imparcialidad, tienen que parecer imparciales. Y (ellos) han demostrado que no dan esas garantías… Por esa razón hemos tenido que recusarlos”.

Ahora, cuando nos enteramos de que la magistrada de la nueva sala a la que el investigado y su apoderado pidieron trasladar el caso, fue empleada, subalterna o asociada de Granados, este y su cliente mantuvieron el dato en secreto absoluto. Doble rasero. Cínico rasero. ¡Imagínense lo que habría pasado con Uribe, abogados y las Valencia, Cabal, Holguín y Guerra si, por ejemplo, la magistrada Lombana hubiera trabajado, así fuera un único día, en la oficina de los defensores de Iván Cepeda! Doble rasero. ¡Cínico rasero!

* Esta columna fue escrita antes de la publicación de un comunicado de la magistrada Lombana entregado ayer, a mediodía. Sin embargo, la autora ratifica el contenido esencial de la misma.

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2019-03-27T03:40:00-05:00

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2019-03-27T03:45:01-05:00

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Uribe y Granados: doble rasero, cínico rasero

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