Por: Columnista invitado

Uribe y la política de contrarios

*Jose Darwin Lenis Mejía 

El senador y expresidente Alvaro Uribe Vélez, ha generado con su política derechista una polarización que no solamente se refleja en sus discursos o en sus principios “democráticos” de intransigencia total como pasó con el plebiscito por la paz. Sino también que se ha dedicado a construir contradictores de opinión para mantenerse vigente en el tema político. Para ello,  utiliza una de las estrategias políticas más antiguas, exacerbar con sus trinos, manifestaciones en plaza pública o con sus declaraciones las ansiedades, rabias y temores más profundos de sus seguidores para que impulsados por estos instintos animales hagan el papel de idiotas útiles y sigan obedientemente sus intereses. En este camino, tiene aliados incondicionales como las iglesias cristianas o grupos de oración cuyo credo es obedecer sin reflexionar, porque la palabra es ley divina y quien la desobedezca perderá el reino del mesías “San Uribe”.

Crear contrarios en los imaginarios de los votantes, es una práctica milenaria de administración de poblaciones pobres y débilmente educadas. Para el caso psiquiátrico del Centro Democrático las personas son fácilmente manipuladas con la consigna maquiavélica “Así no es” un slogan que enloquece a sus seguidores y los pone a actuar como mansas palomas. Nada más contradictorio que, con una mano  golpear y con la otra mostrarse generoso “mano firme y corazón grande” o dicho de otra forma, tirar la piedra y esconder la mano. Todos estos procesos manipuladores  se concretan en un adoctrinamiento, direccionamiento y consignas sin razón alguna, donde empoderan a los incautos y adeptos es el gran negocio, suministrándoles a todos garrote y  zanahoria a la vez. Porque solo así, serán liberados de los opresores, no entendiendo ellos, que son sus propios líderes quienes los oprimen.

Con este propósito claro, en las elecciones presidenciales y las parlamentarias de senado y cámara que se avecinan, Uribe ya tienen sus alfiles regionales bien apuntalados y adiestrados. La escuela Uribista está cavilando mega alianzas políticas para quedarse obviamente con el primer cargo del país y aumentar el número de congresistas de 40 a 50 (25 representantes y 25 senadores). La alianza sonante son con el rey del coscorrón, el exvicepresidente  German Vargas Lleras es inminente dada una posible segunda vuelta frente a la alianza ciudadana de Fajardo, Claudia López, Robledo y otros que adherirán a está prometedora fuerza de transformación social para el país.

Recordemos que Vargas Lleras,  como felino sacó sus garras ante el  turulato presidente Santos. Ahora Vargas Llegas, trata de presentarse al pueblo colombiano confusamente por firmas y no por su partido Cambio Radical. Camuflando así, su procedencia burguesa y de ultraderecha arribista.

En este proceso de desmarcaje de Santos, al exvicepresidente no le falta el credo Uribista, en donde aparecen cuatro (4) mandamientos fundamentalistas.

  1. Amaras a Uribe sobre todas las cosas. 2. Iras a misa democrática todos los días. 3. Odiaras a todos sus contradictores y por último idolatrarás su nombre y sus creencias. No en vano estos principios hacen de la cotidianidad de Uribe, una forma de vivir en una contradicción ética permanente. Además de fomentar apuestas ideológicas convergentes a una cultura guerrerista incólume a sus postulados políticos.

Colombia, esta exhausta de conflictos de poder y de una guerra donde los muertos son las personas más pobres y vulnerables como pasó recientemente con campesinos en Llorente, Tumaco. Por eso, la Jurisdicción Especial para la Paz-JEP, es innegociable en el sentido de su viabilidad, operatividad y pertinencia. Su manipulación política es una clara violación del derecho ciudadano a una paz verdadera, estable y duradera.

Hay que abrir el ojo para  no estimular a quienes no quieren la paz, sino la guerra y la muerte como manera de aniquilar el país y sus riquezas.  Más ahora que el partido del señor Uribe Vélez, anunció las reglas de juego para definir sus listas al congreso 2018.  Razonemos bien, la paz y el bienestar común, es antípoda a la política Uribista de contrarios que en sus planteamientos básicos es antidemocrática y nociva para el desarrollo social de la población.

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