Por: Felipe Zuleta Lleras

Uribe y sus lamentos

Mi colega y amiga Vanessa de la Torre le hizo el jueves en la noche una entrevista al expresidente Álvaro Uribe en su programa Mesa Blu.

En la misma, Uribe se quejó porque en no pocas oportunidades lo han insultado. Dijo textualmente: “cuando voy por la calle algunos muchachos me dicen Uribe, no falta el que me dice paraco, eso hay que manejarlo informalmente. Me duele que a la nueva generación no le hayan dicho cuál era el país en 2002 y cómo mejoró al 2010. Me duele que a la nueva generación no le hayan dicho que una tercera parte de Colombia estaba en poder de la guerrilla, otra tercera en poder de los paramilitares y el resto estaba en riesgo. En lo personal no me duele nada, me preocupa por la nueva generación, mi familia, mi señora, mis hijos y nueras y mis nietos”.

Conviene recordarle al senador Uribe que uno recoge lo que siembra. Lo digo porque, especialmente en su segundo mandato, el gobierno de Uribe estuvo salpicado de escándalos que, inclusive, fueron informados por los diarios más importantes de los Estados Unidos, entre ellos The New York Times. Olvida tal vez el señor Uribe que tiene presos a dos exdirectores del DAS, entre ellos al buen muchacho de Jorge Noguera. Tal vez convendría recordarle, porque su memoria parece estar fallándole, que interceptaron a los magistrados de la Corte Suprema, entre otros. Olvida también que manipularon testigos en el caso de su hermano Santiago, hoy detenido por sus presuntos vínculos con los 12 Apóstoles. Existen hoy por hoy más de 20 investigaciones penales en contra del expresidente, sin que a la fecha haya sido condenado. Sin embargo, esas pesquisas que adelanta la justicia son precisamente las que no dejan dormir al senador. Uribe no ha hecho sino sembrar odios entre los colombianos y polarizar a la opinión pública, lo cual ha hecho que su imagen favorable haya bajado en las encuestas.

No tiene razones el senador para quejarse, pues está recogiendo lo que sembró por años. Si hay alguien en Colombia que le ha hecho daño al país es él. Habiendo hecho un buen primer gobierno, desde que decidió hacerse reelegir fraudulentamente (yidispolítica) perdió el rumbo y el respeto de millones de colombianos. ¿Acaso olvida el señor Uribe que su mano derecha en la Presidencia era el primo de Pablo Escobar? ¿Entonces a la Casa de Nari nunca entró el paramilitar alias Job en un episodio que en su momento no fue aclarado? ¿Olvidó Uribe que hizo campaña de la mano con parapolíticos que después fueron condenados?

El expresidente Uribe debería retirarse a sus fincas y a disfrutar a sus nietos. Pero eso no será posible porque él y sus secuaces quieren, a como dé lugar, modificar la Constitución mediante una asamblea constituyente para volver al gobierno. Por eso están tratando de deslegitimar al presidente Duque, a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, a los periodistas, a los opositores y, en general, a todo aquel que se oponga a semejante despropósito.

862633

2019-05-26T00:00:56-05:00

column

2019-05-26T00:15:02-05:00

[email protected]

none

Uribe y sus lamentos

20

3080

3100

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Felipe Zuleta Lleras

Una peligrosa bomba de tiempo

Las “cagaditas” de Macías

El culo de Ivanka y la mezquindad

El cartel de “Márquez”

El ingrato oficio del presidente