Por: Iván Mejía Álvarez

Uruguay

Cada partido es una historia, cada juego merece una alineación, cada compromiso obliga a variantes y análisis diversos. Uruguay será diferente.

Los charrúas juegan distinto a como lo hicieron los griegos, los marfileños y los japoneses. Para empezar, a los uruguayos no les interesa tener la pelota. No son hábiles y no tienen jugadores de buen pie; tienen atletas, macizos, abnegados en sus tareas, pero limitados en lo técnico.

En lo táctico, Uruguay se mueve con doble línea de cuatro que, ante la ausencia de Suárez, serán cinco, pues vienen pidiendo pista Stuani y Lodeiro. Los volantes externos, Pereira, Cebollita Rodríguez, trabajan más en defensa que en ataque y sus transiciones no son rápidas, se limitan a tratar de sostener la pelota mientras el equipo, pesado y lento, sale del fondo. Uruguay carece de un enganche y su fórmula para atacar, cuando logra mover toda la tropa, es levantar centros para Cavani.

A Uruguay no le interesa la bola por una razón fundamental: no se sienten cómodos. Su fútbol es de defensa y transiciones veloces.

Por todo lo anterior, el balón será colombiano y entonces el equipo tendrá que volver al plan A, el original, de toque, elaboración y manejo. Para poner en funcionamiento el plan de toque, es necesario que el equipo salga jugando desde atrás. Lo que se denomina el “primer pase”, ruptura de líneas de presión enemigas, tiene que funcionar y no puede ser el pelotazo de Yepes rifando la bola.

Después, para abrir la defensa uruguaya será necesario sacar al ataque los laterales, tanto Zúñiga como Armero, tratando de juntarlos con Cuadrado por la derecha y con el segundo delantero que el técnico disponga, Ibarbo o Teófilo. Siempre pelota al pie, toque corto y rápido, nunca pelotazos y mucho menos entrar en la refriega.

A James y a Cuadrado les van a dar zapato como hasta ahora no lo han recibido en este Mundial. Los uruguayos han vendido siempre el cuento de que su garra es pegarles patadas a todos. Y los dos habilidosos colombianos serán víctimas de la pierna artera de los Arévalo, Pereiras, González, etc.

Y cuidado, mucho cuidado con la pelota aérea, tanto de costado como frontal. Godín es un peligro cuando cobran desde el tiro de esquina, Cavani le mete la cabeza a todo lo que cruza el área. Llegan por oleadas.

En la parte física, correrlos, moverlos, tocarles la pelota, ponerlos a perseguir el cuero, hace parte del plan A, que incluye paciencia y movilidad.

Uruguay es ganable, pero no se pueden cometer errores, por más pequeños e intranscendentes que parezcan.

 

 

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