Por: J. William Pearl

U.S.A.

El seis de Noviembre los norteamericanos van a las urnas a elegir a quien será su próximo Presidente: Barack Obama o Mitt Romney.

Con este motivo tuvo lugar el debate entre el Vice Presidente Joe Biden y el aspirante Republicano Paul Ryan. En èl, los Demócratas perdieron otra oportunidad para comunicar su plan de gobierno y tomar ventaja en la ruta hacia la Casa Blanca.

Obama había perdido el debate presidencial de la semana anterior y por ende puntos en las encuestas. Parece que la decisión de la campaña fué usar el debate de los vicepresidentes para salir en defensa del acorralado Presidente. Hubo en este debate, muchos ataques de ambos lados en temas como la postura militar, el aborto y los impuestos, entre otros. Pero casi nada de contenido en cuanto a planes concretos a largo plazo.

En el tema militar, Biden planteó que los Estados Unidos terminaría su presencia militar en Oriente el año que viene, pues solamente el anuncio de una retirada lleva a los países a asumir sus responsabilidades sin depender de ejércitos extranjeros, ante lo cual Ryan atacó argumentando que sería muy pronto para ejecutar esa decisión. En cuanto al tema álgido del aborto, Ryan está en contra (exceptuando casos de riesgo y violación) y Baiden, aun cuando por su religión no está de acuerdo con esa práctica, piensa que de ganar tiene que dejar de lado sus creencias y gobernar para todos, es decir dejar esa opción en manos de cada cual (pro choice). En cuanto a la política tributaria, Ryan (según el debate) defiende un sistema impositivo con tarifas planas por nivel de ingreso mientras Biden cree que quienes tienen mayores ingresos definitivamente deben pagar tarifas más altas.

A diferencia de nuestro país, en los Estados Unidos los partidos son fuertes y las posturas de los candidatos reflejan la filosofía de su partido, las cuales defienden a capa y espada.
Pero más que un debate de ideas, este debate fue el segundo capitulo del debate Presidencial, que encontró un gobierno a la defensiva luego de que a Obama le fue mal en las encuestas, perdió terreno y su contendor salió airoso. Biden salió a atacar a su rival, es más casi no lo dejaba expresar sus ideas. Lo que se vio es que el debate de los candidatos a ejercer la Vice Presidencia se convirtió en un escenario para que el Demócrata reivindicara a su Presidente y justificara su mal desempeño en el debate anterior.

Por eso, el objetivo del debate entre los aspirantes a la vicepresidencia, no se cumplió. Este, tiene como propósito darle a los votantes una oportunidad de medir la capacidad de los candidatos para ejercer la Presidencia remplazando permanentemente al titular. Biden salió a recuperar el terreno perdido por su jefe, pero nos quedamos sin saber realmente cómo gobernarían quienes eventualmente podrían remplazar al Presidente electo. Supimos que piensan sobre algunos temas, pero no cómo ejercerían la Presidencia. Ryan cayó en la trampa de debatir sobre lo inmediato y atacar al gobierno en lugar de mostrar una visión más amplia de los temas. Eso explica el resultado tan cerrado en las encuestas después del debate, en el cual, a diferencia del anterior, el candidato Demócrata salió triunfante.

Es una lástima que los debates no siempre cumplan su cometido. Aunque en esta oportunidad los Republicanos mordieron el anzuelo, el mayor desperdicio ha sido para los Demócratas.
Así es la política dirán unos, pero quienes votan tienen todo el derecho de saber más allá de qué piensan los candidatos, es decir, cómo gobernarían. Así podrían elegir mejor.

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