Por: Iván Mejía Álvarez

Vendedores de humo

Cuidado, el triunfalismo es una enfermedad incurable y produce estragos en la humanidad de quienes la padecen. Los triunfalistas se convierten en seres irritables, a quienes no se les pueden hacer observaciones, no admiten nada diferente a su verdad y terminan convirtiéndose en fastidiosos y altaneros.

Una cosa es ser un perdedor consuetudinario, habituado a no ver nada bueno, y otra bien diferente tener bien abiertos los canales para ver lo bueno y lo malo.

Las victorias de Independiente Santa Fe y Millonarios, en  la fecha inicial de la Copa Mustang II, puede inducir a una oleada de triunfalismo insoportable y peligrosa. Esos muchachitos hinchas nuevos que no han ganado nunca nada, que no entienden nada de fútbol, que se dejan llevar por los análisis de otros que han visto menos y saben menos todavía, pueden convertir esta ciudad en un polvorín desenfrenado de pasiones.

Todavía quedan 17 fechas por jugar, un montón largo de partidos, y ya algunos hablan de la final y del título. La ilusión es válida por los lados rojos y azules, que por primera vez en muchos años pueden presumir de tener equipos y técnicos adecuados para la competición, pero falta mucho camino por recorrer y muchos defectos por corregir antes de cantar victoria.

Soñar no cuesta nada y es bueno para el espíritu. Ilusionarse es válido, pero convertirse en un peligroso y nocivo triunfalista sólo conduce a la violencia física y verbal. El triunfalista desaforado no admite puntos de vista en contra. Termina siendo un espécimen parecido al ‘furibista’, nocivo y altanero.

Nadie es campeón en la primera fecha y en la historia reciente se han visto equipos que encadenaron 15 puntos consecutivos, como Santa Fe, con Jaime de la Pava, y El Pecoso, y hasta 18 con Castro como técnico en Millonarios. Y al final todos salieron con un chorro de babas.

Los títulos se construyen en el día a día, en el partido tras partido, soportando los malos momentos, aprendiendo de los éxitos y las derrotas.

Cuidado con el triunfalismo y mejor aún, cuidado con esos peligrosos y nocivos individuos que alimentan el triunfalismo desde su absoluta ignorancia, venden humo y trafican con la ilusión…

 

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