Por: Julián Posada

Vender…

Nuestros logros como país se construyen sobre individualidades… Gabo, Botero, Juanes, Shakira, Doris Salcedo, Camilo Villegas y un largo etcétera; a los colombianos los planes colectivos se nos convierten casi siempre en una pesadilla.

Como individuos somos tremendamente creativos, pero no innovadores; sin embargo, no hay una sola política que aliente o estimule quehaceres y desarrollos de contenidos creativos o que considere la creatividad como una industria cultural rentable, algo que hoy podríamos estar vendiendo por muchos lugares del mundo para generar divisas o como modelo alternativo de empleo… hemos vendido minutos y no valor agregado, hemos soñado con la estandarización mientras el mundo entero se vuelca hacia la diferenciación, soñamos con grandes volúmenes que casi nunca podemos producir y nos cuesta mucho entender que es en los micronichos y en la diferenciación donde esta nuestro espacio.

Hemos preferido el producto y el anonimato del minuto de producción de la maquila al reconocimiento que implica el sacrificio y las dificultades de exportar marca y, sin embargo, unos pocos lo han logrado, pero más como casos aislados y excepcionales, y porque entienden la dinámica comercial del mundo… qué bueno un país con muchas marcas como Onda de Mar, Único, Touche o Totto.

Para que ello suceda es necesario que quienes salen a vender al mundo los productos de moda colombianos entiendan que para conquistar un mercado se necesita un REP (representante) que generalmente posee un showroom que representa varias marcas y que es él el encargado de velar por ellas en ese mercado; velar significa mucho más que vender, y hay que saber que un buen representante cuesta mucho dinero.

Una diseñadora como Francesca Miranda ha hecho un uso extraordinario de estas herramientas y quien hoy la “mercadea” en E.U. fue el showroom que ayudó a introducir la marca  Max Mara al mercado norteamericano.

Se hace necesario entonces que quien quiera vender a nuestros diseñadores y marcas entienda que antes que clientes debe conseguir showrooms y se hace imprescindible que el Gobierno finalmente decida si quiere promover el “Hecho en” o el “Creado en”, porque las cosas se hacen en cualquier lugar, pero no se crean en muchos.

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