Por: Columnista invitado EE

Venezuela, hacia las elecciones

El movimiento iniciado en los 90 por oficiales de bajo rango y originarios del sector popular tenía un sueño de justicia social: poner fin a los abusos perpetrados por la democracia venezolana.

El “puntofijismo” había logrado una división de poder en detrimento “de la miseria de 80% de la población que habitaba un mar de petróleo”.

Es la sexta vez que Hugo Chávez se expone a la elección democrática de los venezolanos. La legitimidad del proceso ha sido avalada por la ONU, Unión Europea y Centro Carter Sin embargo, hay segmentos políticos, económicos y mediáticos que califican a Chávez de exgolpista, “dictador”, “antinorteamericano”, y a Venezuela como un estado “fallido”.

Estos comicios se dan en un contexto especial: Chávez reapareció tras ser afectado por un cáncer que según sus adversarios lo alejaría de la política o lo llevaría a hacer campaña virtual desde el Palacio de Miraflores. Contra todos los pronósticos, Chávez en plaza pública el mes de julio afirmó: “Soy como el retorno de Nietszche, porque en realidad vengo de muchas muertes. Yo no soy yo, me siento encarnado en el pueblo… Pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez, porque Chávez ahora es todo un pueblo invencible”. Así expresaba su creencia en la permanencia de la base popular del chavismo.

Henrique Capriles, candidato opositor, proviene de una de las organizaciones más conservadoras: Tradición, Territorio y Propiedad. Fue uno de los ideólogos del golpe de 2002 y gobernó el estado de Miranda.

Chávez sigue despertando la furia de las oligarquías. Las preguntas de fondo son: ¿Hostiles a Chávez o al proyecto que representa? ¿Cuáles han sido “sus mayores errores”?

Destinar 5% del PIB para el área de la salud y 7% para la educación.

Quintuplicar el número de maestros en escuelas públicas para erradicar el analfabetismo. Venezuela pasó a ser el 2° país de la región con más estudiantes en educación superior.

Instituir el seguro social para las madres cabeza de familia y para personas con más de 65 años.

Elevar el salario mínimo en un 20% (el más alto de la región).

Reforma agraria y ley de reservas petrolíferas, que establece que la extracción y la primera etapa de refinamiento de petróleo sólo pueden ser realizadas por empresas en las cuales el Estado posea al menos el 51% del capital.

Para que Capriles gane las elecciones tendrá que explicitar su propuesta programática, especialmente la relacionada con los altos niveles de corrupción y de inseguridad doméstica que no han sido superados. El 7 de octubre pone en jaque no sólo el chavismo, sino también un proyecto alternativo a los grandes desafíos del poschavismo.  

Beatriz Miranda

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2012-08-12T23:00:00-05:00

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