Por: Pedro Viveros

Venezuela: ¿les suena familiar?

El fenómeno de Hugo Chávez tiene sus orígenes en la eterna disputa entre Carlos Andrés Pérez (CAP), presidente en dos oportunidades del país vecino en representación de Acción Democrática, y de Rafael Caldera, mandatario igual número de veces, una por COPEI y otra en una convergencia, incluyendo este partido. Chávez, y su chavismo,  tuvo su pasado en los hombros de dos líderes y dos partidos tradicionales (¿les suena familiar?).

El primer CAP fue el “hombre que camina”.  El de la “democracia con energía”. Le dio el respetable posicionamiento mundial; por medio del petróleo, las naciones miraron hacia este país. En fin: Venezuela saudita. En su segundo mandato las cosas fueron a otro precio. CAP 2 se enfrascó en la tempestad de la era de las privatizaciones y el reacomodamiento de los precios del “oro negro”, ambas realidades vigentes en el momento,  pero con los venezolanos añorando a CAP 1. Resultado: el “caracazo” y dos intentos de golpe de Estado, uno de ellos el de un coronel paracaidista de nombre: Hugo Chávez.

En cuanto a Caldera, en ambas presidencias fue un hombre con mucho sentido de los institucional. Fue en su casa donde firmaron el acuerdo del “Punto Fijo”, una especie de Frente Nacional (¿les suena familiar?), para compartir el poder con los partidos tradicionales y generar estabilidad política. El “Dr. Caldera”, como lo reconocen amigos y detractores, fue un hombre culto y meticuloso en el manejo de los recursos públicos. Además de indultar al coronel golpista Hugo Chávez.

Estas dos luminarias del poder en Venezuela cometieron el más habitual de los errores en la escena política: primaron sus emociones y nunca hubo razones. La inquina los llevó a impedir la renovación interna de cada unos de sus partidos (¿les suena familiar?). Los debates previos a la victoria del chavismo se enfocaron en las recriminaciones de cada bando, para justificar su existencia y pasado en materia política. La llegada de Chávez contó con el apoyo de militantes de sus propios partidos (¿les suena familiar?).

El régimen chavista enmarcó su actuación en las reivindicaciones de los excluidos y más pobres (¿les suena familiar?). Siempre adujo que la V república serviría para  mejorar las condiciones de vida de los olvidados, según él,  en las otras cuatro repúblicas. Desde la toma de posesión en 1999, Chávez impuso un lenguaje populista y dirigido a aquellos que no tenía voz en Venezuela (¿les suena familiar?).

Hugo Chávez encaminó su discurso a eliminar los partidos tradicionales (recuerden: lo apoyaron y ayudaron a engendrar, ¿les suena familiar?). El coronel siempre quiso copiar la política exterior de CAP, pero esta vez con el petróleo como punta de lanza de un socialismo trasnochado y populista. Durante más de una década le funcionó; los contradicitores mundiales del “socialismo del siglo XXI” sufrieron derrotas en política multilateral por las jugadas de la diplomacia petrolera del excoronel. Chávez sólo se preocupó por su relevo días antes de su muerte: Nicolas Maduro. Esta tendencia lleva 19 años en el poder (13 de Chávez  mas los seis de su “guardian de la heredad”). Los mismos excluidos de 1998 hoy claman comida y medicinas.

Si no fuera por Juan Guaidó, actual presidente interino de Venezuela, dudo mucho que el llamado por algunos  “cerco diplomático” contra Nicolás Maduro hubiera llegado hasta este punto de tener medio mundo del lado de la oposición y cercado al otro medio. Ojalá, así como Guaidó, a quien podríamos bautizar “con más futuro que pasado”, los que tomen el poder en la Venezuela poschavista puedan concebir una nación nada parecida a la de la Chávez, Maduro, CAP, ni Caldera (¿les suena familiar?).

@pedroviverost

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