Venta de vehículos

El presidente Chávez afirma sobre las Farc que él “no es su aliado, ni su protector y tampoco su enemigo”. ¿Entonces qué es? Pues su amigo, y al presidente Uribe le tocó tragarse semejante sapo para vender diez mil automotores a Venezuela.

En moneda de dignidad nacional el costo de cada unidad nos resultó altísimo. Recuerdo ahora a nuestro Presidente decir que primero la dignidad y después el comercio. ¿Al fin qué?

 Rafael Jordán Rueda. Bogotá.

La columna de William Ospina

Excelente el artículo “El viejo mal de Colombia”, publicado el domingo pasado en El Espectador. Lo felicito desde lo más verdadero de mi opinión, y de esa misma forma lo valoro y aprecio. Excelente para un fin social y además importante.

Toda crítica contra la injusticia es más que un acto político de oposición, o de libertad de prensa, es la manifestación más provechosa o útil de un ser humano para una cultura de no violencia.

Todos manejamos cierto poder, pero son los más poderosos los que controlan con más fuerza las actitudes y el destino de un país. Desde su posición de periodista, William Ospina aprovecha el reservado poder que caracteriza sus columnas para expresar este artículo, y por eso lo felicito.

Si todos los intelectuales de la oposición al actual sistema generador de violencia se expresaran repetida, estratégica, enfática y contundentemente contra la cultura del odio y de la guerra, serían entonces otras las presiones y otros serían los conceptos extremamente delincuenciales y violentos de muchos de la opinión pública. Y otros serían, también, los resultados actuales ante la conciencia civil en general.

Todo acto de justicia económica, política, de derechos fundamentales, es tan importante como es posible, y por supuesto tiene plena relación con la cultura pacifista, antiviolenta y antiodio. Promover derechos y maneras de pensar en pro de la conciencia que se supone se debe tener con el otro, es un plan aburrido y anacrónico para la normalidad de la comunicación, pero es mucho más vital y necesario de lo que podría parecer.

La crítica en el artículo “El viejo mal de Colombia” se encamina a transformar el modelo de exterminio y violencia por uno de prevención, reeducación y de dignidad profunda hacia los seres humanos. Una postura pertinente y merecedora de respetos.

 Rafael Escallón Miranda. Cartagena.

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