Por: Iván Mejía Álvarez

Viejo es el viento

Ángel Cappa pertenece al mundo de los técnicos ‘líricos’, esos que desglosan un verso por pulir una frase, que pierden un torneo por ser fieles a un estilo, a una manera de sentir.

Respetables, muy respetables, sus convicciones frente a la vida y al trabajo. Se pueden o no compartir algunos de sus mensajes, pero lo que no se puede omitir es que en un mundo futbolero donde no estar al día en lo táctico y donde expresar convicciones que signifiquen respeto por la estética pueda ser motivo de desprecio de sus colegas técnicos, de sus dirigidos y del periodismo, Cappa tiene gran personalidad para ser uno de los últimos mohicanos que abanderan la lírica.

Con motivo de la presencia de Huracán en la final del fútbol argentino, dejó algunas sentencias que valen la pena exponer y hacerles la coletilla correspondiente.

- “En el fútbol actual lo primero que le arrebatan al jugador es el placer de jugar. Le quitan el coraje. Entonces no se juega. Se cumple una función que termina siendo penosa, para tratar de ganar puntos”.

Comentario. Es tal la obsesión de los técnicos por la parte ‘táctica’ que a los ‘peladitos’ de 9 a 12 años se les imponen severas sesiones de táctica, cómo protegerse, cómo defenderse, cómo rearmar la figura. Se olvidan esos ‘técnicos’, que se suponen son formadores, que la parte lúdica, la afición por la recreación, diversión y goce del juego es fundamental en esas edades.

- “El futuro del fútbol está en el pasado. Lo dicen los jugadores de otras épocas cuando ven jugar un buen equipo: “Pero si juegan como  nosotros lo hacíamos”.

Comentario. El fútbol no es una ciencia matemática ni es trigonometría, es un juego donde ocupar bien los espacios y manejar bien los tiempos dan la pauta. Como dice Cappa, “el fútbol tiene unos preceptos válidos ayer y hoy”. Equipos cortos en defensa para cerrar espacios al que ataca, equipos abiertos y desplegados a lo ancho, con posesión de pelota y posición dominante, son claves para atacar. Y todos estos conceptos pasan por una verdad fundamental: aprovechar la capacidad de los jugadores con que cuenta el técnico. Si un director posee tocadores en corto debe jugar al tiqui-tiqui, pero si tiene buenos contragolpeadores, rápidos y eficientes, su equipo debe montar un esquema para aprovecharlos al máximo.

Joven o viejo, táctico o lírico, sea como sea, el fútbol bien jugado parte de dos conceptos, defenderse bien y elaborar y concluir la acción. Lo demás es cuento de tanto culebrero mentiroso que existe en todos los estamentos de este deporte.

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