Por: José Roberto Acosta

Viene un holocausto ambiental

La gestión de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) fue calificada como “desfavorable” por la Contraloría General de la República en su informe de auditoría publicado en julio pasado.

Penosamente, la ANLA quedó ubicada en el rango de “ineficiente” por sus deplorables procesos de evaluación y seguimiento a las licencias ambientales, sancionatorios y deficiencias en la planeación y supervisión en los procesos contractuales.

Al revisar los documentos registrados en el aplicativo SILA (Sistema de Información de Licencias Ambientales) y los expedientes físicos de los cuatro proyectos más representativos asociados a las licencias otorgadas a la concesionaria Ruta del Sol, involucrada en el caso de corrupción de Odebrecht, la Contraloría encontró “negligencia” de la ANLA ante los “reiterados incumplimientos del concesionario” y “deficiente sistema de control interno y de los superiores inmediatos para ejercer el debido cumplimiento de las obligaciones por parte de los funcionarios y/o contratistas de la ANLA”.

Semejante desorden se aceleró bajo la dirección de Fernando Iregui, quien renunció en abril del año pasado por el inaudito otorgamiento de licencias de exploración de hidrocarburos cerca a Caño Cristales, en medio de un grave conflicto de intereses, pues dicho permiso fue dirigido dentro de la ANLA por Ricardo Delgado Posada, exfuncionario de Hupecol Operating LLC, empresa beneficiada que cínicamente acaba de demandar a la Nación por $83.000 millones por haberle revocado ese espúreo acto administrativo. Sólo otra de tantas irregularidades denunciadas con pruebas en esta columna, pero que nada importaron al director de la Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Andrade, llamado a imputación de cargos por la Fiscalía en el mismo escándalo de Ruta del Sol II con Odebrecht, pues contrató a Iregui apenas salió de la ANLA, tapándolo con la cobija de la camaradería entre “buenos muchachos”.

Y en este desmadre, el presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, sale a promover el fracking o exploración de yacimientos no convencionales de petróleo, ya prohibida en muchos países por sus nefastos efectos ambientales. Echeverry sabe que la ANLA no será obstáculo para un holocausto ambiental, con tal de maquillar el hueco fiscal y sus errores de política económica con mas petróleo. Y si Echeverry no sabía del despelote en la ANLA, pues que quede notificado con el informe de la Contraloría. Ni un hueco más hasta que la ANLA sirva para algo.

@jrobertoacosta1
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