Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Viva la democracia

AUNQUE ES EL TEMA DE ACTUALIdad y mucho se ha hablado, creo que el fallo de la Corte sobre la no viabilidad del referendo reeleccionista es un tema obligado y quisiera plasmar, al igual que lo han hecho otros columnistas, mis opiniones al respecto.

Triunfó la democracia con la decisión de la Corte Constitucional de declarar inconstitucional la ley del referendo por vicios de forma. Cinco magistrados conceptuaron que una tercera reelección cambiaría el modelo político establecido. Lo cierto es que no se puede en forma continua cambiar la Constitución para asegurar la permanencia en el poder de una persona, como tampoco se pueden cambiar las cosas con dádivas del poder. Nuestros vecinos, como lo he señalado en numerosas oportunidades, han acudido a prácticas de esta índole, pero ellos poco se acercan a una democracia y nosotros no debemos ni queremos parecernos a ellos.

En las democracias hay que asumir riesgos y aunque algunos gobernantes sean mejores que otros, se le debe dar paso a la sucesión evitando figuras que son especies de dictaduras populistas semidisfrazadas, amparadas en el poder y financiadas con los recursos del Estado; aunque lo contrario resulta muy bueno para el gobernante, poco lo es para el pueblo y las instituciones —que terminan compradas con dádivas, contratos o subsidios— para satisfacer los intereses del mandatario de turno. Ello genera poderes de bolsillo, tal y como ha sucedido en Venezuela.

Aquí hemos asistido a uno que otro bochornoso espectáculo de esta naturaleza; baste recordar la habilidad del presidente Uribe para diezmar los partidos políticos, quitándoles fortaleza, atomizándolos y dividiéndolos para opacar la oposición: del Partido Liberal terminaron así naciendo el Partido de la U y Cambio Radical, y otros más. Y a pesar del origen liberal del Presidente, el único partido fortalecido fue el Conservador, que es el que refleja su verdadera naturaleza.

Por eso hay que felicitar a la Corte, pues no cayó en los cantos de sirena a pesar de toda la situación que rodeó este histórico pronunciamiento y logró mantener el Estado de Derecho y la independencia y la rectitud necesarias para enfrentar la fuerza arrasadora del equipo de gobierno. Este es un buen precedente no sólo para el país, sino también para la región que vive y se perpetúa en los encantos permanentes de la reelección.

Además de todo lo dicho, lo bueno de esta decisión es que el Presidente, de ahora en adelante, gobernará más como Presidente que como candidato, y así se podrá dedicar a resolver los complejos problemas que nos aquejan en la salud, en el empleo y en obras públicas, muchas rezagadas como el tren de cercanías y el transporte masivo de Bogotá, que son producto de su largo gobierno de ocho años. ¡Tenemos Presidente!

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ana Milena Muñoz de Gaviria

Voto, participo y me expreso

Qué pereza esta politiquería

Educación y el maestro

Libro, literatura, internet, lectura

Respeto a la individualidad de ser