Por: José Roberto Acosta

¡Viva la ingenuidad económica!

Ni equidad, ni crecimiento, ni estabilidad económica, pero si usted es de los que le cree al Gobierno y a los medios de comunicación de "pequeños periodistas", felicitaciones, aunque tal vez piense otra cosa al pagar los impuestos que le vienen.

La equidad se vulneró con la reforma tributaria, pues a cambio de una reducción del 8% en los costos laborales de las empresas solo se les subió 1% el impuesto a sus utilidades, el restante 7% lo pagarán los asalariados de medio y alto ingreso. Adicionalmente, por cálculos del propio Ministro de Hacienda, el efecto neto de la reforma significará casi $ 2 billones de menor recaudo, afectando los recursos para municipios de departamentos destinados a salud y educación.

El crecimiento se desplomó. Unas obras civiles represadas en el orden territorial debido a la centralización en las decisiones de gasto en materia de regalías y un sector de minas y canteras que empieza a estancarse en el tercer trimestre, ponen en duda la mediocre meta fijada a principio de año, y aunque la tasa de desempleo bajó a un dígito, el grado de informalidad sigue siendo el mas alto de la región.

En materia de estabilidad, las intervenciones del Ministerio de Hacienda comprando dólares para evitar mayor revaluación no tuvieron éxito y la Contraloría ni siquiera ha investigado esta maniobra especulativa con recursos públicos. Aunque la inflación se mantiene a raya, esto mas que un éxito es una preocupación de que la demanda interna esté desplomándose, después de haberse alimentado con excesivo crédito del sector bancario, el cua a su vez verá disminuir su patrimonio técnico desde $ 36 billones hasta $ 30 billones por cuenta del decreto 1771 de este año. Y como dejar de lado el desfalco de Interbolsa, que desmoronó la confianza en el sector bursátil del país y pone al Autorregulador del Mercado de Valores en línea hacia su desaparición.

Se le hundió al Gobierno su perturbadora iniciativa de quitar tres ceros al peso; algunas multinacionales de la comunicación y petroleras mantuvieron el matoneo judicial sobre sus críticos y reguladores; Cerromatoso se prorrogó a pesar de las criticas y entró en vigencia el TLC con un dólar tan barato que ya son un hecho los síntomas de síndrome holandés. ¡Viva!

 

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