Por: Columnista invitado

Voces femeninas en la ONU

A partir de la 4ª Asamblea General de la ONU, Brasil es el primer país en pronunciar el discurso de apertura.

 Esta práctica se inició en 1949, debido a la confrontación existente en el sistema internacional y con el objetivo de evitar la concesión de privilegio a los EE.UU. o a la URSS. Desde entonces, esa tradición honra y distingue a Brasil.

El año pasado, la participación de Brasil en esa ceremonia fue simbólica. Era la primera vez que una mujer abría los debates. Dilma Rousseff había sido protagonista de la lucha política por la democratización de su país y una de las víctimas de la dictadura militar instaurada en Brasil en 1964. La voz de Rousseff en la tribuna de la ONU era la voz de miles de mujeres que en algún momento fueron víctimas del propio sistema.

En 2012, la presidenta Rousseff defendió el derecho de los países emergentes a proteger sus economías pese a las acusaciones de proteccionismo de potencias industrializadas y reiteró la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad, que “está siendo sustituido por coaliciones...”. Instó a todos los países a que en lugar de armas dieran alimentos a millones de personas con hambre. Además habló del anacrónico embargo a Cuba, que impide que ese país avance.

La otra voz femenina fue la de Cristina Fernández ante las declaraciones recientes del Fondo Monetario Internacional: “Nuestro país no es un equipo de fútbol, es un país soberano que no será sometido a ninguna amenaza”. Reclamó a Gran Bretaña para que se siente a dialogar sobre la soberanía de las islas Malvinas y autorizó al canciller argentino a sostener un diálogo con su homólogo iraní sobre la posibilidad de un acuerdo que permita juzgar a los responsables por el atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina.

Como latinoamericanos deberíamos sentirnos orgullosos de la voz fuerte y vibrante de esas líderes que defienden la soberanía de sus países y la relativa autonomía de los países emergentes para no alinearse con políticas que no corresponden a sus necesidades más urgentes.

Sin embargo, nos queda una duda con relación a la 67ª Asamblea General: ¿se lanzó el presidente Juan Manuel Santos a decir que a Colombia le gustaría ser miembro del Consejo de Seguridad así no más? Como estratega que es, ¿habría cierto interés de Washington para que esto ocurriera? ¿Habrá algún acuerdo tácito en la alianza no escrita entre Colombia y EE.UU.?

 

 

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