Rabo de ají

Volcán en las laderas

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En junio de 1991 el helicóptero de la Gobernación de Antioquia recogió a Pablo Escobar en el oriente, cerca de Medellín, y lo llevó hasta La Catedral. Ese mismo año la ciudad tuvo la cifra más alta de homicidios en su historia, 7.081 según los datos de la Policía. Para hacerse una idea de la dimensión de esa violencia, basta decir que la tasa de homicidios por 100.000 habitantes en ese 1991 pavoroso llegó a 450; este año estará rondando los 15 homicidios por 100.000 habitantes. Un año antes de la entrega de Escobar la revista Semana traía un titular con un interrogante que era a la vez un intento por entender qué pasaba en la ciudad de un millón y medio de habitantes: “¿Guerra civil en Medellín?”.

 

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