Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 7 horas
Por: Luis I. Sandoval M.

Volcar el país a la paz

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales permitió corroborar con votos que es creciente el número de quienes quieren la terminación del conflicto mediante diálogos y no mediante la intensificación de la guerra. No obstante hay que tomar en cuenta que ello ocurre en medio de una elevada abstención y con varios millones de votos que representan un punto de vista diferente y en parte contrario al del Presidente reelecto con la bandera de la paz. Pasando de la euforia a la realidad varias son las novedades que es preciso tomar en cuenta.

Se amplió la base social y política de la paz. Este es el primer hecho evidente y de inmensa importancia en relación con el acontecimiento del pasado 15 de junio. Es la primera vez en muchas décadas que un Presidente de las elites bicentenarias resulta elegido con el concurso de sectores independientes y de izquierda. La razón de ese extraño y singular fenómeno está en la centralidad que se concede al tema de la paz por parte de tales sectores que, al no tener una opción finalista propia, se ven en la necesidad de apoyar el sector del establecimiento dispuesto a los acuerdos.
Se requiere pasar de una paz de gobierno a una paz de Estado.

Es tradición en Colombia que cada Presidente tenga su política de paz y presuma de sus capacidades para realizarla por sus propios medios y en los pocos años que habita la Casa de Nariño. El Presidente Santos no puede quedar preso de esa concepción egoísta y miope. Está obligado por las condiciones en que se genera su segundo mandato a construir una política pública de paz como paz de Estado. Si no es así puede haber acuerdos, pero no habrá transición exitosa a la paz estable y duradera.

Se afirmó el contenido de la paz con más democracia y más equidad. Todos los apoyos de las fuerzas y sectores alternativos se dieron con base en formulaciones de carácter programático que hacen énfasis en la transparencia, la ampliación de la democracia y el avance sustantivo en temas de equidad y justicia social. Se requieren reformas de verdad, no solo amagos. Con muy buen sentido el Presidente mostró receptividad a estas cuestiones vitales en el discurso de la victoria. La agenda legislativa, el nuevo Plan de Desarrollo y el diálogo eficaz con los movimientos sociales y la protesta social deben reflejar un verdadero espíritu de cambio.

Las fuerzas de izquierda, progresistas y de oposición que votaron por Santos necesitan articularse. Hemos explicado en esta columna que el voto por Santos que representa la república tradicional no podía ser y no es una renuncia al proyecto de república social. El país sigue huérfano de una tercería política capaz de jugar como opción alternativa de poder y de gobierno. Ese vacío solo será superable si todas las fuerzas que se reconocen de este espectro dan pasos para entenderse, superar errores y vicios y afirmar una voluntad real, organizada y sistemática, para acceder al gobierno por las vías democráticas contando con plenas garantías para el ejercicio del pluralismo político.

Los insurgentes deben asumir que el triunfo del voto por la paz es también un mensaje para ellos. Es la oportunidad de la paz sin venderos ni vencidos.

El movimiento social de paz no puede abandonar la dinámica de movilización, deliberación y mandato. La presión democrática desde abajo debe mantenerse creando fortalezas para afrontar los retos que vienen entre ellos la validación de acuerdos. Es la hora de volcar el país a la paz.

[email protected] / @luisisandoval 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis I. Sandoval M.