Por: Iván Mejía Álvarez

Volver a Brasil

Las marcadas y sensibles deficiencias físico-técnicas de algunos jugadores en los actuales momentos, más un cambio en el esquema táctico, podrían ser las principales causas para que la selección no rinda al nivel que el país espera.

Todos quieren ver al equipo jugando como en Brasil 2014 y es evidente que sólo por algunos pasajes, muy cortos, por cierto, de producción ofensiva, elaboración y remates, pudo ser similar.

No es lo mismo jugar con una línea de volantes Sánchez-Aguilar que con Sánchez-Valencia. Se puede tener más contención, pero se pierde salida higiénica desde el fondo. Ese primer y segundo pase para dejar en el camino el primer bloque de presión enemigo no funciona igual con dos de marca netos que con uno de taponamiento y uno mixto. Los dos que el técnico había pensado para cumplir esa misión, Aguilar y Guarín, se lesionaron y en una mala distribución de puestos, una nómina mal elaborada, no había otro jugador para el puesto de volante mixto.

En Brasil se jugó con un solo delantero en punta y con James como volante por detrás de ese delantero. James fue el goleador del equipo, pero siempre estuvo en el fogón, en el balcón del área, para aprovecharle su media distancia. Hoy James no tiene quien lo conecte en la línea de volantes y al bajar tantos metros carece de socios para tocar. No es lo mismo asociarse con Aguilar-Guarín-Aldo-Macnelly que con Sánchez o Valencia. James, además, ha sido enviado en muchos partidos a taponar por la izquierda para poder dejar los dos delanteros de punta, Teo y Falcao, alejándolo del sitio de creatividad y remate, aislándolo de Cuadrado.

Por eso resulta fundamental recobrar el circuito creativo, buscarles socios en corto a James y al mismo Cuadrado. Un doble volante de seguridad con un tres en segunda línea Cuadrado-James-Ibarbo podría devolverle el control posicional, llenar la media cancha y disminuir la distancia entre volantes de marca y destrucción y volantes de generación.

El problema de James y su regular momento se resuelve con esa sencilla operación. En cambio, el tema Cuadrado sólo lo puede administrar el jugador cuando decida trabajar colectivamente, olvidándose de tanta filigrana inútil, evitando buscar áreas congestionadas. Cuadrado ha optado por tomar la pelota e ir a buscar rivales en lugar de buscar espacios, que sería más fácil y lógico.

El Mundial se jugó con un solo delantero y a Colombia le fue bien. Es hora de volver a ese planteo, que Pékerman elija el candidato suyo, llámese como se llame, pero es necesario resolver primero la elaboración para hacer un equipo corto y equilibrado y no largo y descompensado, como el que jugó contra Venezuela y Perú.

Ante la ausencia de variantes individuales, es hora de meterle mano al tema desde lo táctico y posicional. Su turno, Pékerman.

 

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