Por: Nicolás Rodríguez

Volver a la ficción

¿Cuántos informes sobre la memoria histórica del conflicto ha leído y qué opina de sus recomendaciones?

 Esta es una pregunta colegial que, de haber sido planteada durante el debate entre posibles presidentes, habría recibido de parte del candidato uribista dos respuestas muy perturbadoras. “En Colombia no hay conflicto”, pues vuelve la retórica de la amenaza terrorista. Y “no leo ficción”.

De ese tamaño es el abismo que separa a un rival político del otro. Parado en el aire y haciéndose el que no ve la diferencia, Robledo garantiza que su radicalismo le dará votos y prestigio. Allá él. Pero que mire bien hacia abajo porque son reparaciones y derechos humanos los que están a punto de caer por entre ese mismo cráter que separa al santismo del uribismo en materia de paz. No es por nada que uribismo y negacionismo riman, como de pronto nos lo podría explicar el poeta William Ospina.

Y si de realidad se trata, otro argumento en contra de las tesis del uribismo puede armarse a partir de una de las muchas interpretaciones que los lectores se harán de los cuatro informes sobre desaparición forzada que el Centro de Memoria Histórica lanzó recientemente. En tanto que delito, la desaparición forzada tiene una particularidad y es que no sólo se lo tipifica bastante tarde (en el año 2000), sino que durante mucho tiempo se lo confunde con el secuestro. El Estado, que en las cifras de los informes es el que más ha desaparecido personas, despliega un complicado entramado institucional de leyes, decretos y comisiones dispuestas a perseguir el secuestro y a negar la desaparición.

Lo anterior, además, con un agravante: por cada secuestro de la guerrilla, los narcos o la delincuencia común, ocurren una o varias desapariciones. La correlación no es explícita en los informes, pero alguien podría plantearla como hipótesis. En síntesis, el conflicto interno degrada. Ponerle fin es una ciencia que le debe poco a la ficción.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Nicolás Rodríguez

La mala hora de la memoria histórica

Al vapor del glifosato

Las memorias del tío Sam

“Expertos en percepción remota”

El ministro de empresarios